Con 22 años fue elegido el MVP (jugador más valioso) de la final ante Regatas. Se erigió en el mejor jugador de la Liga Nacional de Basquetbol y la NBA hace tiempo que lo sigue. San Lorenzo lo supo aprovechar al máximo.

“Hay que darle minutos al pibe, poco a poco le vamos a hacer lugar en el equipo”. La frase estalló casi por obligación después que ese pibe de 17 años llamado Gabriel Deck, nacido en Colonia Dora, un pueblito muy humilde del interior de Santiago del Estero, se consagrara goleador del Mundial Sub-17 en Kaunas, Lituania, en agosto de 2012, y fuera elegido para integrar el equipo ideal de aquel torneo junto a Justise Winslow, Dante Exum, Mario Hezonja y Jahil Okafor, hoy todos en la NBA.

Tortuga, como lo llaman desde siempre, sorprendió a un ambiente bastante desacostumbrado a ver un pibe tan joven destacarse en un torneo internacional. Sus 21,5 puntos de promedio alcanzaron para colocar al equipo conducido por Tolcachier en el sexto lugar de ese mundial que ganó Estados Unidos. Mientras esto sucedía la Generación Dorada se preparaba para mostrar sus últimos brillos en los Juegos Olímpicos de Londres, a la vez que agigantaba los interrogantes de cómo iba ser el recambio de ese inigualable grupo. En esa foto, Gaby Deck entraba justo, grandes jugadores que se iban y él listo para dar el salto.

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Pero no fue así, y menos para Deck. Quimsa, habituado a manejar grandes presupuestos, no le iba a dar demasiado tiempo a los juveniles. Incluso a Deck. Si algo le faltaba a Tortuga era pelear con un estigma, que con el tiempo se encargó de romper: su altura y la posición en la cancha.

“No puede jugar de 4 con 2 metros en el básquet internacional, y de 3 le falta dribbling, velocidad, tiro”, era la sentencia más fácil que se escuchaba sobre él. El tiempo, su trabajo, y la llegada de Silvio Santander a Quimsa fueron destruyendo las sentencias de bar. Se empezó a valorar de él la cantidad de recursos que fue sumando para jugar al básquetbol y su progreso año a año. Todo eso lo llevó a ser un jugador dominante en la Liga con tan sólo 22 años y convertirse en el ancho de espada de este San Lorenzo campeón. Ya nadie pregunta por su posición en la cancha. No tiene más lugar en la LNB. Lo siguen de la NBA, su crecimiento, hoy, no tiene límite.

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