Lo que sigue es el relato de una salida de amigos, que entonados por buenos datos liseros en la cuenca del Salado, salieron a buscarla de embarcados. Leonel de Palo, Martín Ruscitti, y Charly Geier arrancaron desde Buenos Aires y al llegar a Chascomús se metieron unos 40 km por camino de tierra hasta poder botar una embarcación en una bajada del Salado (en rigor una barranca mas o menos accesible) con una maniobra un poco complicada, a pulmón y con cabos largos. Tras haber hecho esa cuestión fueron navegando unos 30 minutos hacia zona de Lezama, entrando por La Tigra.
Día fresco, viento del sur y a unos 20 km por hora presagiaban malos augurios, no obstante al llegar se veían muchas lisas saltar.
La clave era tirar bien al medio del Salado, con líneas de flote de boyas muy pequeñas, de 20 mm o lo mas pequeñas que se pudieran ver.
Las brazoladas eran de 15 a 40 cm y los anzuelos tipo Eagle Claw 142 de gran curvatura eran vitales para clavar las lisas del labio de arriba e izarlas sin pérdidas por la barranquita.
Al esparcirse los pescadores, empezaron a trabajar tirando al centro y acompañando la línea todo lo posible. Los piques fueron de entrada muy sutiles, evidenciados con pequeños movimientos que obligaban a clavar de inmediato aguzando los reflejos. Fueron pocas las lisas que llevaron firmes. Pese a ello, los pescadores le fueron agarrando la mano y mejorando la performance con mas piques concretados que errados.
Afortunadamente si bien la lisa no se regalaba, tampoco dejó de picar a lo largo de toda la jornada, algo raro que no siempre ocurre. Así las cosas, casi siempre hubo en el grupo alguien trabajando con un pescado haciendo que la esperanza del resto siempre estuviera latente.
Una opción para cuando hay mucho descarnador es usar panza de lisa coloreada y mejorada con purpurina, que suele dar buen resultado.
De este modo se promediaron de 9 a 12 ejemplares por pescador, que al clavar las lisas en el centro del curso muchas veces volvían a costa con las líneas todas enredadas. Es clave dejar unos 90 cm entre boyas y usar un puntero impulsor pesado, de goma compacta, para lograr muy buena distancia. Ayuda mucho usar multi fino para esta tarea, aunque un enredo con este material nos haga perder la pureza del lenguaje. Hay liseros que optan por pescarlas a la vieja usanza, con nailon con flotalíneas. Y es opción válida también. En ésto, cada maestro con su librito. Lo que sí se aconseja es usar cañas rápidas con buena acción de punta, tipo Shimano Sojurn o Tech Karma, reeles medianos, boyas Doble-T esféricas reforzadas para lisas (el resorte es mucho mas fuerte que las boyas de telgopor comunes) y -como dijimos- multifilamento no mayor de 22 lbs o nailon del 0,30.
Es clave para esta pesca sacrificada llevar abundante provisión de líquido, repelente de insectos y gorros protectores así como lentes polarizados para matar el brillo del agua y ver muy bien las boyas. Las lisas están en un buen momento. Si el día ayuda, tendrá suerte. Vaya y disfrute.