La mayor plataforma de intercambio de criptomonedas del mundo comenzó a normalizar las operaciones después de sufrir un ataque informático que habría provocado el robo de más de US$6.000 millones.
La plataforma de intercambio de criptomonedas Binance comenzó este domingo a restablecer los retiros de fondos de sus usuarios después de sufrir un ciberataque que habría provocado el robo de más de 6.000 millones de dólares en activos digitales. El FBI responsabilizó por el ataque a un grupo de hackers vinculado con Corea del Norte, mientras que la compañía prometió cubrir las pérdidas y avanzar con la normalización gradual de sus operaciones.
El episodio, considerado el mayor robo de criptomonedas registrado hasta el momento, generó una fuerte conmoción en los mercados financieros digitales y provocó importantes caídas en las cotizaciones de los principales activos virtuales.
Según informó la compañía, la rehabilitación de los retiros se realizará por fases, después de que el ataque obligara a suspender temporalmente las operaciones para evaluar los daños y reforzar los sistemas de seguridad.
Durante la primera etapa de normalización, desarrollada entre las 6 y las 15.30 GMT del domingo, Binance procesó retiros por 4.650 millones de dólares y depósitos por otros 1.010 millones.
De esta manera, la salida neta de fondos alcanzó los 3.640 millones de dólares, una cifra equivalente aproximadamente al 2,1% de los activos administrados por la plataforma.
La empresa aseguró que utilizará recursos propios para compensar a los usuarios afectados y comunicó que ya adquirió tokens destinados a reponer el 90% de los activos sustraídos durante el ataque.
La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) atribuyó el ciberataque a TraderTraitor, un grupo de piratas informáticos presuntamente vinculado con el régimen norcoreano.
Según el organismo estadounidense, la operación se produjo alrededor del 29 de octubre y permitió sustraer activos virtuales por más de 6.000 millones de dólares.
Los investigadores señalaron que integrantes del grupo comenzaron a convertir los fondos robados en Ethereum y advirtieron que podrían continuar con maniobras de lavado mediante plataformas de finanzas descentralizadas y servicios de intercambio instantáneo.
Ante esta situación, el FBI pidió a las empresas del sector bloquear las operaciones vinculadas con las direcciones digitales utilizadas por los responsables del ataque.
TraderTraitor ya había sido señalado por otro robo millonario, ocurrido en febrero de 2025, cuando se le atribuyó la sustracción de 1.500 millones de dólares de la plataforma Bybit.
Los investigadores consideran que esa organización integra el Grupo Lazarus, vinculado con distintas operaciones de espionaje y delitos informáticos atribuidos a Corea del Norte.
Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, puso en duda la responsabilidad norcoreana y aseguró que su administración todavía estaba recopilando información sobre el episodio.
“No sabemos si es Corea del Norte; pero, si lo es, hablaremos con Corea del Norte al respecto”, declaró el mandatario ante periodistas en Florida.
La noticia del ataque provocó una reacción inmediata en el mercado de activos digitales. El bitcoin retrocedió casi un 5%, mientras que Ethereum registró una caída cercana al 6%.
El impacto fue todavía mayor sobre BNB, la criptomoneda vinculada con Binance, que perdió casi un 10% de su cotización.
Desde la plataforma describieron lo ocurrido como un ataque informático complejo, que habría aprovechado múltiples puntos vulnerables de sus sistemas.
El episodio volvió a instalar las preocupaciones por la seguridad de las plataformas de intercambio y la capacidad de los grupos especializados para vulnerar infraestructuras que administran enormes volúmenes de activos digitales.
También reavivó el debate sobre los mecanismos utilizados para rastrear fondos robados y evitar su circulación por servicios descentralizados.
Mientras continúan las investigaciones internacionales, Binance busca recuperar la confianza de sus usuarios mediante la reapertura progresiva de las operaciones y el compromiso de absorber las pérdidas económicas derivadas del ataque.
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