
El titular de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA), Héctor Ponce, adelantó ayer que el plenario nacional de delegados del gremio realizará una huelga general en todas las empresas de la actividad “si no se ofrecen inmediatas soluciones a la realidad de la cooperativa SanCor”.
En una conferencia de prensa ofrecida en la sede del sindicato, en Hipólito Yrigoyen al 4000 de la ciudad de Buenos Aires, Ponce acusó también a la cámara empresaria Centro de la Industria Lechera (CIL) de “falta de gestión’; de “mirar para otro lado” y de procurar “extorsionar” a la organización sindical nacional.
El dirigente gremial, enrolado en la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), negó que el convenio colectivo de trabajo del sector 2/88 sea “malo” para la industria -como ayer aseguró el presidente Mauricio Macri- y, por el contrario, explicó que la ATILRA propuso en su momento “soluciones que no fueron aceptadas”.
“Me niego a creer que el gobierno nacional procure el cierre de SanCor para venderla o malvenderla luego a algún inversor privado extranjero cercano. Respeto la opinión del Presidente, pero le aclaro que el convenio colectivo lechero es muy bueno y data de 1988. Los trabajadores decidirán de seguro una huelga nacional solidaria en todas las empresas lácteas ante la inaceptable posición de la cámara, cuya gestión en la cooperativa fue pésima, nunca ofreció alternativas, se mueve como un actor pasivo y usufructúa la situación para obtener ventajas”, afirmó.
Ponce, cuyo gremio preside el sector lácteo de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA), fue taxativo al señalar que la posibilidad de una medida de fuerza de la ATILRA “no será conjunta con el sindicato camionero” (SICHOCA).
El sindicalista, quien fue acompañado por el secretario general de la filial General Rodríguez del gremio, Eber Ríos, llamó a la “reflexión” a los sectores del gremio críticos de su gestión y explicó que “es preciso que entiendan que detrás de esas operaciones hay 4 mil trabajadores que dependen de SanCor”.
La cooperativa, que tiene 16 plantas en el país y está integrada por 1.500 productores, genera 4 mil puestos de trabajo directos y más de 22 mil indirectos, según señaló Ponce ayer.
“El Consejo de Administración de Sancor no tiene plan de negocios. Solo espera que el gobierno o terceros ofrezcan soluciones a una muy mala gestión. Ignoramos qué se esconde detrás de la decisión de mirar para otro lado y no hacer nada. Aunque es claro que el no hacer nada siempre implica una decisión política. La ATILRA hizo en su momento una propuesta y fue desechada”, puntualizó Ponce.
No obstante el brote de rebeldía interno, el jefe del gremio desde 2002 negó de forma enfática que el problema sea un bono o “aporte mensual patronal permanente” que las empresas abonan y representa 3.900 pesos por trabajador, explicó el dirigente sindical.
“Se trata de un instrumento convencional que la cámara CIL firmó en mayo de 2009 y es progresivo. Comenzó con 100 pesos ese año; aumentó a 200 en 2010 y a 300 al año siguiente y, hoy, implica 417 pesos por trabajador, con las pertinentes deducciones”, dijo.
Ponce aclaró que, en su momento, la conducción nacional se avino a reducir hasta en “un 70 por ciento” el valor de ese bono ante “la situación de crisis de SanCor y la industria en general”, lo que provocó variadas reacciones y oposición en el seno del sindicato.