Empresarios del sector denuncian caída de la rentabilidad, suba del combustible y menor actividad. Reclaman medidas urgentes al Gobierno para evitar un impacto mayor en el empleo y la producción.
La pesca costera volvió a encender las alarmas en el país. En medio del aumento del combustible, la caída de la rentabilidad y la suba de costos operativos, la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera declaró el “estado de alerta máxima” y advirtió sobre el riesgo de una paralización progresiva de la actividad.
El sector, clave para el abastecimiento del mercado interno y compuesto por las tradicionales “lanchas amarillas” y buques de menor porte, atraviesa un escenario crítico. Según datos difundidos por la revista especializada Puerto, las descargas de especies de baja profundidad registraron una caída cercana al 40% interanual en los últimos meses, lo que impacta de lleno en toda la cadena productiva.
En ese contexto, desde la entidad señalaron que la situación “afecta directamente a trabajadores, familias, plantas procesadoras y servicios portuarios”, y reclamaron medidas concretas al Gobierno nacional para sostener la actividad.
Uno de los principales factores que explican la crisis es el fuerte aumento del combustible. Desde diciembre de 2023, el gasoil subió alrededor de un 86%, deteriorando la ecuación económica del sector. La comparación histórica resulta elocuente: mientras en 2010 un kilo de corvina permitía costear 1,5 litros de combustible, hoy apenas alcanza para 0,98 litros.
Además, los armadores cuestionaron el esquema de provisión en el Puerto de Mar del Plata, donde apuntaron contra Zona Común SA por concentrar la comercialización y condicionar precios y volúmenes.
Según indicaron, tras una reunión sin resultados con la firma, el panorama sigue sin cambios y limita aún más la operatoria de la flota.
En paralelo, denunciaron la falta de respuestas de las autoridades nacionales. Aseguran haber elevado notas a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, así como a representantes provinciales y municipales, y esperan avanzar en gestiones con YPF para encontrar alternativas.
La crisis no es nueva. En el puerto marplatense, de las más de 200 embarcaciones costeras que operaban décadas atrás, hoy quedan apenas unas pocas decenas. La pérdida de rentabilidad, sumada a contextos adversos como el actual, derivó en el abandono e incluso hundimiento de barcos.
Mientras tanto, el sector observa con preocupación la falta de medidas que reviertan la tendencia. La advertencia es clara: sin cambios en el corto plazo, la pesca costera podría profundizar su deterioro y afectar a miles de trabajadores vinculados a una de las actividades históricas del litoral bonaerense.
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