El Forex (Foreign Currencies Exchange) es el mercado de divisas a nivel internacional. Opera a en todo el mundo, se encuentra totalmente descentralizado.

Cada vez es más común el acceso de la población en general a las operaciones de inversión. Dentro de la cantidad de mercados que existen para este tipo de operaciones, está ganando bastante protagonismo uno conocido como Forex.

El Forex (Foreign Currencies Exchange) es el mercado de divisas a nivel internacional. Opera a en todo el mundo, se encuentra totalmente descentralizado y, según los datos existentes, mueve diariamente una cifra superior a la suma del resto de mercados juntos.

En el Forex se opera siempre con un par de divisas. Esto quiere decir que cada vez que se realiza una inversión, se invierte una moneda (que actúa como referencia) para adquirir otra diferente. Por poner un ejemplo práctico: una operación en el Forex, donde se aporten mil euros, va orientada a conseguir el valor de ese dinero, pero en dólares, donde será otra cantidad diferente dependiendo del precio de cambio de ese momento.

La pregunta que surge es, ¿dónde está el beneficio de esta inversión? Los operadores en este mercado hacen operaciones con el objetivo de aprovechar las subidas y bajadas del valor de las divisas. Es decir, si se realiza una inversión de 50€ cuando un euro equivale a 1,13 dólares, y luego se vende esa inversión, cuando el cambio está a 1,15 dólares, la cantidad que se recupera es mayor que la que se invirtió inicialmente.

Ese sería el modo tradicional de invertir en el mercado de divisas, sin embargo, hoy en día también existe el trading de Forex apalancado a través de contratos por diferencia. En este caso existe el riesgo del apalancamiento, que incrementa tanto ganancias como perdidas, pudiendo estas superar la inversión del trader.

Además, la volatilidad también será un factor de riesgo importante ya que puede hacer fluctuar los precios en gran medida en un corto espacio de tiempo, y, por otra parte, un trader deberá considerar los riesgos específicos de las posiciones en corto.

A continuación, pasamos a presentar cuatro ejemplos interesantes de pares de divisas:

Euro / dólar estadounidense

Se trata del par de divisas por excelencia de Forex. En este caso la moneda referencia o moneda base es el euro y el mercado se centra en cuántos dólares son necesarios para adquirir una unidad de la moneda europea. Es muy popular, ya que presenta alta liquidez.

Además, ambas divisas representan a dos de las economías más importantes del mundo, Estados Unidos y la Unión Europea, lo que provoca que los inversores cuenten con un gran volumen de información para poder realizar sus operaciones. Se trata de un par que está directamente influenciado por las decisiones de dos instituciones de gran peso como el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Dólar estadounidense / yen japonés

En este caso, el papel del dólar es el contrario que en el ejemplo anterior, ya que aquí actúa como divisa referencia. Por lo tanto, lo que se mira es cuántos yenes japoneses son necesarios para comprar una unidad de dólar. Es un par que ha ganado bastante popularidad porque también ofrece alta liquidez.

Por otro lado, la estabilidad japonesa en el aspecto económico siempre ha presentado al yen como una moneda que no sufre graves variaciones de valor, lo que se conoce en el argot como una divisa refugio. Precisamente esto viene determinado por las políticas del Banco de Japón, que nunca se ha caracterizado por subidas de intereses radicales, como las que se han vivido en Europa y Estados Unidos en los últimos tiempos.

Libra esterlina / dólar estadounidense

Otra vez vuelve a estar por el medio la divisa americana, pero lo cierto es que su protagonismo en este mercado es prácticamente total. En este caso concreto, tenemos a la libra como divisa referencial. Se trata de un par que tiene bastante popularidad, ya que es más volátil que los dos anteriores, lo que puede generar cierto beneficio en las operaciones, aunque también por ello riesgos, ya que, como hemos visto antes, el apalancamiento y la volatilidad pueden provocar perdidas grandes.

Esta pareja de divisas se conoce como “Cable” por una anécdota histórica. En el siglo XIX, se instaló un cable telegráfico transatlántico entre Estados Unidos y Reino Unido, lo que permitió mejorar tremendamente las comunicaciones entre los dos países y agilizó los acuerdos económicos. Esto último incluía también el mercado de divisas, que recibía actualizaciones de valor en tiempo bastante real.

Dólar estadounidense / franco suizo

El dólar vuelve a actuar como divisa referencial, por lo que se negocia cuantos francos son necesarios para comprar una unidad de la moneda americana. Uno de sus principales atractivos, al igual que en el caso del yen, es que la divisa suiza supone una especie de refugio en tiempos donde la economía está en una situación de incertidumbre. Esto quiere decir que su valor con respecto al dólar no tiene gran volatilidad.

El país helvético cuenta con unas condiciones muy favorables, que se podrían resumir en su histórica neutralidad en cualquier conflicto, una política monetaria conservadora, un sistema bancario absolutamente sólido, y una deuda pública bastante baja. A eso podemos añadir que sus bancos cuentan con grandes reservas de divisas extranjeras.

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