Mujeres de distintas edades hacían cola frente a la ventanilla cerrada, algunas de ellas, desde hacía
10 días, ansiosas y felices porque iban a poder tener en sus manos el ticket más caro, el de primera fila, para estar lo más cerca posible de su ídolo.
"Hace 10 días que estoy acá. Significa sacrificio para poder tenerlo cerca, verlo en primera fila", contaba la fanática número 1, la primera de la cola, quien mostró todos los tatuajes con el nombre del cantante que tiene grabados en su cuerpo.
Pero la algarabía se convirtió en
decepción e indignación al abrirse la bendita reja de la boletería, al enterarse de la peor noticia:
ya no había más entradas para la primera fila.