"Incluso Ojeda tiene cinco autos, se ignora cómo puede mantenerlos sin la colaboración de Diego", agregó el representante. El hombre admitió que el propio Maradona le ordenó desentenderse de las peleas de polleras ("no nos metamos en el puterío de las mujeres") y se encargó de aclarar que Claudia no incide en el marco de la legalidad.
"Sólo respondo a las órdenes que me da Diego", advirtió Stinfale. Asimismo, aclaró que Maradona "es capaz de matar por sus hijas y Benjamín, pero que en el caso de Diego Fernando se ocupará de que no le falte lo que necesite".
Acaso esta sucesión de elementos se correspondan con la estrategia del jugador durante su estadía. Quien luego de tantas versiones arribó el último viernes para asistir al cumpleaños de Rocío Oliva, celebración que disfrutó el pasado sábado pero que significó un nuevo enfrentamiento con la prensa, estaría extendiendo su fastidio al marco judicial. Las propias palabras de Stinfale dan cuenta de una dura batalla en la que sus críticos estarían obligados a presentarse a la Justicia, a propósito de la medida cautelar.
"Lo que hace o le pasa a Diego repercute en Dubai, Nueva York o Londres y entiendo que Ojeda pueda dar pena, pero ella debe dar una explicación. Con sus números y con sus actos", concluyó su abogado, en este segundo round de la novela de Diego.