La artista se sinceró sobre una de las etapas más duras de su vida, en pleno éxito profesional: "Quería seguir tomando anfetaminas, es una adicción muy difícil de sacar".
Con detalles y total honestidad, Leticia Brédice contó todo lo que atravesó por el consumo de anfetaminas para adelgazar. La actriz, una de las más exquisitas a la hora de lucirse sobre las tablas, cine y tevé, contó que llegó a pesar tan solo cuarenta kilos y que "perdió la concentración, paciencia y tolerancia".
“Tengo temas con el cuerpo y todo el tiempo, desde chica, en esta profesión, me parece que hay que ser extremadamente delgada. Lo vivo en la calle y me lo dicen. Me escriben mujeres contándome el sufrimiento, internaciones, perdón que lo diga, que vomitan”, contó Leticia, al aire de Angel responde, por Bondi Live.
"A mí me daba una vergüenza, porque decía: ‘Qué frivolidad. Le estoy diciendo al director, que él está pensando en lo dramático, exacto, en lo que me va a pasar a mí y yo le estoy pidiendo, che, por favor...’, explicó Brédice, al contar el motivo por el que le pedía al director ciertas modificaciones en el vestuario y evitar algunas tomas de cámara.
"Tomaba anfetaminas como si fueran caramelos... Yo tomé anfetaminas para tener el peso que me decían las vestuaristas, los productores, para poder pertenecer. Por dos semanas no comía y decía: ‘Bueno, ahora sí’. Empecé a escuchar que la gente se moría...", se sinceró, la actriz. "En los ’90 si yo llegaba a decir esto era una vergüenza... las actrices decían: ‘No digas que tomas anfetaminas’”.
"La verdad es que la salud mental te la modifica y emocional también”, reconoció leticia, sobre el impacto que tuvo en su estabilidad psíquica el consumo de las anfetaminas, sostenidas en el transcurso del tiempo. “Dije: ‘Yo tengo que parar y cuando se me termine el frasco no tengo que ir más a un homeopático mentiroso’. Eran recetas magistrales”.
“Pesaba 40 kilos y me seguía viendo gorda. Quería seguir tomando anfetaminas, es una adicción muy difícil de sacar, te quita la concentración, la autoestima. El trastorno alimenticio que a mí me empezó a dar de ansiedad, de no conectarme, de no poder pensar, de no tener paciencia, no tener tolerancia, no ser yo. Empezó a aflojar cuando no empezaron a haber anfetaminas, cuando empecé a ser yo”.
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