El chef vino a la Argentina en 2016, cuando filmó un episodio de su programa. Allí, mostró su gusto por la gastronomía local.

El chef y crítico gastronómico estadounidense Anthony Bourdain, quien murió en Francia, visitó en 2016 Buenos Aires para uno de sus episodios del programa “Parts Unknown”, en el que mostró su gusto por la gastronomía local, desde la que puede experimentarse en lujosos restaurantes o en un choripán al paso.

Pasó por el restaurant Don Carlitos, con su colega Francis Mallmann, saboreó un choripán y, en una capital calurosa en enero se sentó en una reposera en la Costanera para ver aterrizar los aviones en Aeroparque, mientras tomaba un aperitivo.

"Después de una semana o dos por aquí confirmé que hasta los carnívoros como yo se arrodillarán rezando por algún vegetal", ironizó.

También destacó: “el delicioso, delicioso choripán es una comida callejera icónica por aquí, por razones que resultan inmediatamente obvias una vez que mordés uno”.

Algunos comensales hasta le ofrecieron cerveza con gaseosa y, aunque habituado a probar las más extrañas combinaciones de alimentos y bebidas dijo: “no, eso está mal hombre, no...‘

Bourdain en Buenos Aires

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“Cuando vuelva de a Nueva York, te digo, voy a bajar del avión y me voy a hacer una maldita ensalada”, ironizó, tras probar durante varios días la carne argentina.

El episodio, emitido por CNN, llevó de nombre “El último tango en Buenos Aires” y mostró una capital melancólica y diversa, reflejando hasta la gran cantidad de psicoanalistas de la ciudad.

“Buenos Aires en verano puede parecer no el mejor momento para hacer un programa ahí. Los porteños se van de la ciudad si pueden, a la Patagonia, a casas en las afueras o incluso invaden las playas de sus vecinos uruguayos. Entonces, la ciudad se siente vacía, lo cual, de hecho, es perfecto para nosotros”, señaló el mediático chef.

Además, opinó: “Hay, en mi opinión, una cuota de tristeza en Buenos Aires, un increíble background de melancolía. Se ve en la arquitectura, se escucha en el tango, se siente en el aire. Hay un aspecto agridulce que encuentro singular y encantador en las calles vacías y la paz que existe en los meses de verano”.