Hace tres veranos, un jugador de fútbol de un conocido equipo cordobés hace lo posible –¡y lo imposible!- por conocerlo. Desde que consiguió su número de teléfono, no para de mandarle mensajitos proponiéndole una cena juntos.
El pequeñísimo problema es que el actor de Los locos Grimaldi (teatro Del Sol) no quiere saber nada de nada de vincularse con el mundo de la pelota redonda.
Y por más que su enamorado insista una y otra vez, no va a lograr más que una respuesta telefónica. Y bueh, a veces se gana, a veces se pierde...