La cantante tropical está coqueteando con un compañero del reality show de Telefe, con quien tiene treinta y cinco años de diferencia de edad. ¿Concretarán?
Con la experiencia que le dio los años, los amores vividos y su especial carisma, Gladys La Bomba Tucumana se "encaró" a Franco Zunino, con quien comparte la casa de Gran Hermano, hace poco más de dos semanas. Entre la cantante y el joven se llevan, nada más ni nada menos, treinta y cinco años de edad...por lo menos, puertas adentro del reality de Telefe.
El primer paso, fue en una de las habitaciones de la casa, acompañados por otros participantes, cuando la cantante preguntó a su compañero, en voz alra: “¿Cuántos años tenés vos?”. Franco explicó que este año cumpliría 26. Acto seguido, Gladys siguió con una consulta directa:“Sí, está bien esa edad. Pero ¿a vos te gustan las señoras grandes?”. La respuesta del joven fue inmediata y dejó en claro su postura: “Me encantan”.
“Nos quedamos impresionados con tu declaración de amor hacia la Bomba”. Él, lejos de esquivar el asunto, confirmó su interés: “Es que literalmente es una bomba”, dijo Zunino, cuando Yanina Zilly le dijo que se había quedado impresionado con su declaración de amor a la artista de la música tropical.
“Yo te voy a dar tu tiempo a que me creas y lo voy a dar todo para que lo hagas”, le advirtió Franco a Gladys, evidentemente dispuesto a conquistar su corazón. ¿Cómo te puedo gustar yo? Soy una señora muy vieja. ¿Qué es lo que te gusta de mí?”. Franco respondió con una sola palabra: “Todo”, afirmó, Zunino, sin vueltas.
En un nuevo y reciente diálogo que Gladys y Franco mantuvieron en la cocina de la casa, la artista "puso sus pautas" de conquista y lo invitó al joven, con sutileza, a que avance. “Yo nunca, nunca te voy a decir...”. Al escuchar la primera parte de la frase, Franco la completó con un “¿me gustás?”.
La Bomba, con honestidad total, e dijo: "no, yo me muero de vergüenza. Nunca. Vos sos el hombre, yo soy una mujer”. Y, luego, la intérprete, le sugirió a su compañero que la invite a hablar en privado y que, de apoco, empiecen a compartir cada vez más, con un sutil coqueteo corporal.
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