El programa aplicó un castigo general luego de reiteradas faltas al protocolo por gritos externos. La decisión generó cruces entre participantes y polémica.
Un nuevo episodio de tensión sacudió la casa de Gran Hermano tras una sanción que impacta en todos los participantes, medida que fue anunciada luego de que algunos concursantes no cumplieran con el protocolo establecido frente a gritos provenientes del exterior.
El hecho no fue aislado. Según explicó la voz del programa, en varias oportunidades los jugadores demoraron en ingresar a la casa cuando se escuchaban mensajes desde afuera, algo expresamente prohibido.
“Todo aquel que se deje ganar por la curiosidad y permanezca en el jardín más de lo debido comete un grave error”, advirtió el Big al comunicar la decisión.
Aunque la falta fue cometida por algunos, la sanción alcanzó a todo el grupo. Durante una semana, los participantes no podrán utilizar la piscina ni el gimnasio, tendrán el presupuesto reducido a la mitad y contarán con solo una hora diaria de agua caliente.
“Sepan que no lo lamento en absoluto”, fue otra de las frases que marcó el tono del anuncio.
Antes de la comunicación, una alarma obligó a los jugadores a quedarse inmóviles. Luego, personas vestidas de negro ingresaron a la casa para clausurar distintos sectores con cintas y carteles de “Prohibido su uso”, en una puesta en escena que reforzó el impacto del castigo.
Tras el anuncio, el clima se volvió tenso. Nazareno Pompei asumió parte de la responsabilidad: “Me hago cargo. Pido perdón. No fue intencional”.
Sin embargo, otros participantes cuestionaron esa postura. Brian Sarmiento señaló que no fue el único involucrado y apuntó directamente contra Jennifer “Pincoya” Galvarini, lo que derivó en una fuerte discusión entre ambos.
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