Estalló la interna entre el periodista deportivo y la exmodelo por la perra de la familia. Y salieron varios "trapitos al sol" sobre las "broncas acumuladas".
Por primera vez en los medios de comunicación, Darío Cvitanich contó su verdad, a un año de la separación de Chechu Bonelli. El exfutbolista y actual periodista deportivo explicó cómo fue la división de bienes con la mamá de sus hijos y qué pasó con la perra que la exmodelo habría echado de la casa que compartían.
"Siempre me manejé de una manera muy tranquila, muy transparente. Tomé una decisión hace ya más de un año, hice todo lo que tenía que hacer, terminé dividiendo las cosas, firmando un acuerdo de divorcio y me sorprenden muchísimas cosas", comenzó Darío, en diálogo con Intrusos en el espectáculo, por América.
"Salgo a hablar porque estoy escuchando la nota y creo que hay algo que están muy equivocados. Primero, yo no tengo ningún problema con que la otra persona haga y rehaga su vida. Yo lo único que pedí es que ella se rectifique y que diga la verdad, porque Ivana apareció en mi vida mucho tiempo después de mi separación", puntualizó, Cvitanich.
"Entonces, en ese sentido tengo que defender no solo mi nombre, sino el nombre de mi pareja. La cual se tuvo que bancar el hate de mucha gente, justamente porque ella especuló y salió a decir cosas que no... Yo cumplí con todo. Yo trabajé de tal año a tal año, desde cuando conocí a ella y de ahí en más fue el cincuenta por ciento", planteó Darío, al aire.
"Me hago cargo del colegio, de la obra social, mientras ella se quedaba en la casa del golf. Porque a ella se le antojó una casa que estaba alquilada hasta febrero del 27, decidí comprar esa casa. Los departamentos que dejé también iba el alquiler para ella", detalló, Darío, sobre el acuerdo de división de bienes.
"Pago todas las cosas y un día me tuve que desayunar con que me mandaban una factura por quince mil pesos para un regalo de unos chicos. Digo: ‘Pagalo vos’. No, todavía no cobré", contó Cvictanich, sobre un episodio puntual de la interna familiar. Para, luego, adentrarse de lleno en el conflicto que incluye a la perra que tenían en común.
“Yo la perra no la regalé, solamente le pedí a mi hermana. Me enteré porque una de las empleadas me llamó, me dijo: ‘Darío, ¿qué alimentos come la perra?’. Le digo: ‘¿Cómo que qué alimento come la perra?’. ‘No, no, porque la tengo yo’. ‘Pero ¿cómo la tenés vos?’. Ahí fue que le dije: ‘Dame unos días, voy a mandar un mail’.
"Ahí fue cuando yo tomé cartas en el asunto y dije ‘no, pará. La perra no se va, con todo respeto a la empleada y todo, pero la perra no se va a ir porque las mis hijas pierden contacto’. Agarré, llamé a mi hermano, le dije: “Che”. Ya les había hablado a mis hijas, les digo: “Mirá, provisoriamente la vamos a llevar con el tío Mauri. Él va a venir, nos la va a traer, nosotros vamos a ir a Baradero, vamos a estar con ella”. Pero no una decisión arbitraria de llevo la perra y esto”, explicó, Civitanich.
"Si alguien que se iba a ocupar de la perra soy yo. Y aclaro que la perra no la regalé. Le dije a mi hermano mantenela un toque hasta que yo me pueda mudar, porque yo estuve en una casa de alquiler. Y después va a volver conmigo, porque va a volver con las nenas. Esto también lo quiero aclarar, porque si hay alguien que se ocupó de la perra y que se ocupa de las chicas y todo soy yo. Entonces, no voy a permitir más que ensucie ni a mí ni a mi pareja actual diciendo cosas que no son", cerró, Darío.
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