Piensa que la vida es sorpresiva y caprichosa. Llegó hasta el presente por un camino veloz y con lindos pasajes. Considera que las circunstancias moldean la existencia. No le cuesta pedir perdón cuando se equivoca. La intolerancia y la irritabilidad de los otros la hacen sufrir. Martina Gusmán, integrante del elenco de Falladas, revela en esta entrevista que es una militante del amor eterno.
-Mi vida tuvo varios giros y cruces inesperados. Si uno está conectado y se deja fluir, la vida te sorprende. En definitiva, de eso se trata la historia y es lo más lindo de la existencia. Yo siento que cada circunstancia con la que me cruzo me lleva a distintas situaciones y hace girar mi vida.
l ¿Ha vivido a contramano?-No. Me dejé llevar por mi propia corriente, sin importarme si iba en contra de algo. Algunas cosas me costaron más, otras menos, pero siempre intenté ser coherente con mi sentir.
l ¿Es de las personas que convierten un hecho ordinario en extraordinario o de los que les adjudican a los cosas su justa medida?
-Intento darle a cada hecho su justa magnitud pero, en diferentes pasajes, la vida me regaló momentos extraordinarios.-Para las vinculadas con sus vulnerabilidades y sus imposibilidades, porque todos las tenemos. No tomo como algo personal las cosas que me molestan de los demás y, en ese aspecto, procuro ser compasiva con el otro.
l Cuando comete un error, ¿pide perdón o le cuesta asumir su equivocación?-La intolerancia y la irritabilidad. Siento que la gente acelera de cero a cien en un segundo con muchísima violencia. Eso me causa dolor. Creo que el diálogo y la aceptación del otro es lo mejor.
l ¿Cuál es su mejor refugio?-Con el contacto físico. Abrazo, beso, acaricio. Por otro lado, demuestro mi afecto con palabras y miradas, estando presente y escuchando al otro.
l ¿Qué "falla" corregiría de usted?-No sé si corregiría mis fallas porque, en definitiva, son producto de lo que soy. En cierto modo, tenemos las mismas fallas con relación a la búsqueda del amor, a la angustia por la soledad y al paso del tiempo, entre otras cuestiones. En definitiva, todos somos imperfectos y nuestras fallas nos ayudan a encontrar virtudes.
l ¿Uno es lo que vivió o también lo que descartó?-Yo creo muchísimo en la astrología, creo en un mapa que te guía con respecto a ciertas energías y pienso que con esas energías uno puede hacer lo que quiera. No somos seres pasivos a los que la vida nos va llevando, sino seres activos que tenemos preponderancia hacia ciertas cuestiones energéticas. Creo que cada uno forja su camino.
l Antes de dar un paso, ¿lo medita o se deja guiar por la impulsividad?-No me cuesta tomar decisiones. Soy intuitiva. Me dejo guiar por lo que siento, pero no es algo que hago sin pensar. Yo intento conectarme con mi deseo y, en función de eso, decido.
l Cuando toma una decisión, ¿no vuelve atrás?-Uno siempre va para adelante, aunque decida una cosa y luego se incline por otra. A veces, se necesita hacer esa escala para arribar a otro lugar. De hecho, es lo que pienso respecto de mi vocación. Desde muy chica yo iba a ser actriz, pero necesité dar una vuelta gigante para lograrlo. Primero fui productora y luego me convertí en la productora de mi propia actriz. En ese sentido, no siento que haya dado marcha atrás, sino que fue el camino que necesité hacer para transformarme en la actriz que quería ser.
l ¿Antes de guardarse algo, prefiere hacer una de más?