En un ciclo de streamingo repasó los seis años que compartió con la actriz uruguaya. Evocó sus comienzos juntos antes de la fama y habló de una relación “linda y sincera”. Su versión sobre el final del vínculo.
Pablo Echarri se refirió en las últimas horas a una de las historias de amor más recordadas del espectáculo argentino y sorprendió al hablar con afecto y honestidad sobre Natalia Oreiro, su pareja durante seis años. Invitado a un ciclo de streaming, el actor repasó aquel vínculo nacido en los primeros pasos de ambos en la televisión y aseguró que fue una relación que dejó una huella profunda en su vida.
“Fue importante en mi vida”, comentó Echarri al recordar esa etapa compartida con la actriz uruguaya. Incluso evocó escenas íntimas de esos años lejos del brillo mediático: viajes en colectivo, acompañamientos cotidianos y los comienzos de dos jóvenes artistas que todavía no imaginaban la fama que vendría después.
Se conocieron en la novela Inconquistable corazón, cuando Oreiro recién llegaba desde Uruguay y daba sus primeros pasos como extra. Desde entonces compartieron crecimiento profesional, convivencia y el salto a la popularidad. “Caminamos juntos esos primeros seis años de crecimiento de fama. Éramos muy jóvenes, pero fue una relación linda, sincera”, destacó el artista.
Aunque Echarri eligió poner el foco en lo valioso del vínculo, también reapareció el recuerdo de una ruptura que en su momento estuvo rodeada de especulaciones y versiones cruzadas. La separación, ocurrida en 2000, fue seguida de rumores de infidelidades y terceros en discordia, un capítulo que alimentó durante años el mito sobre la pareja.
Con el paso del tiempo, sin embargo, ambos reconstruyeron esa historia desde otro lugar. “Terminamos bien, no nos frecuentamos, pero terminamos bien”, aseguró el actor, bajándole el tono a cualquier lectura escandalosa sobre el final del romance.
Hoy, cada uno con su vida consolidada -Echarri junto a Nancy Dupláa y Oreiro con Ricardo Mollo-, el recuerdo aparece atravesado por el cariño, la nostalgia y el reconocimiento mutuo. Una historia que marcó a una generación y que, décadas después, sigue despertando interés.
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