Ayer fue el día en el que el juez Juan Pablo Salas dio a conocer los fundamentos de
su fallo en el cual decidió no hacer lugar al pedido de extradición por parte de
la justicia paraguaya a Moria Casán y Luciano Garbellano. Son 36 páginas a las
que Diario Popular tuvo acceso exclusivo y en el que puede leerse que para el
magistrado nunca hubo duda de su decisión y a la hora de los motivos es ahí
donde aparecen varias particularidades.
Entre los testigos del caso estuvo Galo,
el asistente de Moria, quien contó los horrores que le tocó vivir en la prisión
de máxima seguridad donde estuvo siete días alojado. Galo fue maltratado y
terminó preso cuando supuestamente viajaba para firmar un acuerdo con el joyero.
"Aldo Alexis Soto pidió autorización - que le fue concedida- y viajó a Paraguay
para finiquitar el pleito; que sin perjuicio de encontrarse eximido de prisión,
estuvo detenido por espacio de siete días en una cárcel de máxima seguridad.
Que ante el cuadro de situación expuesto, el suscripto no puede viabilizar el extrañamiento de Ana María Casanova y Luciano Garbellano, quienes podrían pasar infructuosa e innecesariamente por idéntico trance", dice textual el juez en el fallo. Para Salas la "seguridad e integridad" de la diva y su ex socio fue una pieza fundamental a la hora de decidir y no es para menos, ya que otra de las cuestiones que quedó expuesta fue que todo se trató de una causa más política que legal.
Matías Morla fue quien tomó la palabra a la hora de la
defensa y quien, junto con Stinfale, diagramaron una defensa que puso en
evidencia el tema político y que también terminó inclinando la balanza. "La
causa esta extinguida conforme el ordenamiento interno paraguayo, entonces no se
entiende para que continua el interés en la extradición, si no es con el único
fin de exhibir a la Sra. Casanova como un botín", dijo Morla en su defensa.
Enseguida mostró artículos periodísticos de diarios paraguayos en los que
marcaban la animosidad con el grupo de argentino y lo atribuían al no apoyo de
nuestro país (entre otros) al nuevo gobierno que había destituido a Lugo. Justo
un mes después del revés político de nuestro país al flamante presidente
temporario de Paraguay, ocurrió el robo de las joyas y la persecución y
hostigamiento político.
El testimonio aportado por Adelina Gaona, la mujer del joyero Armando Benítez, también fue determinante. La mujer dijo que "ella y su esposo fueron debidamente compensados, por lo que nada tiene que reclamar, ni tampoco le interesa la continuidad del proceso que motivo", a lo que Morla aportó el documento firmado en el que la diva pagó los 70 mil dólares que valían las joyas, una prueba contundente.
Revelaciones de una causa con muchos tintes mediáticos, políticos y muy pocos legales. i