El actor y director de teatro Arturo Puig este año se podría llevar el premio mayor por convencer a las figuras más difíciles para subirse a las tablas. Primero fue con Susana Giménez y ahora es el turno de Nicolás Cabré, quien desde hace cuatro años que no trabaja en el teatro.
Dos buenas para Arturo Puig, quien las obras que dirige copan la taquilla de la cartelera con la obra Piel de Judas, con Susana Giménez a la cabeza, luego les siguen le Prenom y Madre e Hijos.
Con Susana, Puig dejó trascender que Susana podría volver con una segunda temporada el año próximo de uno o dos meses. Ella confirmó que 2016 era el año para regresar a Telefé.
En el caso de Cabré, un actor etiquetado como el más difícil para concretar notas (y para formar parejas estables con las mujeres), podría trabajar a sus órdenes en el teatro. Es uno de los actores más codiciados y mañana debuta por la TV Pública en Variaciones Walsh.
Para él Puig piensa en la comedia El Quilombero, un título que podría hacer honor al carácter casi irascible del actor. Lo acompañarían Luis Ziembrowski, Marcelo De Bellis, Alejandro Müller y Mercedes Oviedo y se sumaría un actor acróbata.
Los proyectos sobre las tablas no terminan ni en Susana ni en cabré, sino que lo tiene a él como protagonista. Para marzo de 2016 quiere volver a los escenarios y lo hará junto a dos colegas muy queridos, Guillermo Francella y Jorge Marrale.
Por lo pronto, no pudo convencer a la diva de los teléfonos para una temporada de verano en Mar del Plata, pero avanza con la chance de que haga un par de meses antes del retorno de Su a la pantalla chica.
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