Esta película de Stéphane Brizé, tremendamente realista, demuestra que la globalización no se ha extendido solamente al neoliberalismo sino también a la lucha sindical

Una imagen que dio que hablar en diciembre del año pasado fue la del presidente francés Emmanuel Macron saludando en el aeropuerto de Ezeiza a personas que vestían chalecos de color amarillo, mientras en París cientos de manifestante utilizaban ese mismo accesorio para demostrar su furia ante una serie de ajustes de los que luego tuvo que dar marcha atrás.

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No es este un hecho aislado. El incesante avance de políticas de ajuste que obliga a practicarle nuevos agujeros al cinturón ha hecho resurgir la lucha sindical en Europa, y sobre todo en Francia, un país en el que los gobiernos de todo tipo han debido aprender por la fuerza el concepto de “educar al soberano” y que en la actualidad es más parecido a la Argentina de lo que muchos imaginan.

La trama de La Guerra Silenciosa (En guerre, 2018) relata los pormenores del cierre de una planta industrial de Agen, en el sur de Francia, por parte del grupo alemán que la controla. Ante el despido de los 1100 trabajadores que concurren al lugar todos los días, los delegados sindicales inician la toma de la planta y una movilización para que los directivos cumplan su palabra ya que hace dos años habían llegado a un acuerdo para trabajar más horas sin beneficios extra, con el fin de evitar la quiebra. Pero, con ganancias y todo, los alemanes deciden cerrarla por “falta de competitividad”.

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“Quien lucha puede perder; quien no lucha ya ha perdido”, indica una cita de Bertolt Brecht con la que arranca La guerra silenciosa; y eso es lo que tiene en mente Laurent Amédéo (Vincent Lindon), que junto a sus compañeros, harán todo lo que esté a su alcance, y más, para impedirlo, aunque deban enfrentarse al gobierno galo, que parece más interesado en hacerle el juego a los capitales extranjeros que en defender a sus propios ciudadanos.

El gran Stéphane Brizé, da una clase de lucha obrera con La Guerra Silenciosa (En guerra, su título original, le hubiera quedado más correscto ), una película de un realismo inusitado que tiene en Vincent Lindon a un pilar fundamental. Este monstruo de la interpretación logra con su personaje de Laurent conmover desde un primer instante por su entrega hacia una lucha que parece perdida desde un primer instante pero que puede ser remontada con sangre, sudor y lágrimas.

El gran mérito de Brizé, que ya había demostrado lo suyo con El Precio de un Hombre (La loi du marché, o “la ley de mercado”, en su idioma original), es que no coloca sobre Lindon toda la carga del film sino que sabe repartirlo son salomónica sabiduría sobre todo el excelente elenco que lo acompaña, en especial Mélanie Rover y Olivier Lemaire, que muestran las diversas facetas de una lucha que comienza contra una multinacional pero se desvirtúa por las ambiciones y los miedos de los involucrados.

Quien vea esta película, sobre todo aquellos que han perdido sus trabajos esta semana en la Argentina (¡estamos con ustedes!), se sentirán menos solos en la lucha, aunque no resuelvan su problema principal que es mantener el trabajo y la dignidad frente a un desempleo global que lleva a preguntarse: ¿para qué acumular y acumular?

El director del film aclaró que, a pesar de que hay escenas de violencia en la película, la misma no es sobre este sentimiento sino sobre la indignación que la ocasiona cuando el más grande se aprovecha de la posición del más débil, y sobre la cobertura parcia de los medios de comunicación. “Lo que me interesa es ver detrás de las imágenes que recibimos de esto, imágenes que siempre son de la más espectacular de las violencias. Cuando aparecen en los medios, barren todo a su paso y se cargan el discurso de los asalariados, por muy legítimo que pudiera resultar. Desde el momento en que esas imágenes existen, su combate se detiene inmediatamente. ¿Qué ha ocurrido en los meses que precedieron esa acción? ¿Cómo pudimos llegar a eso? No es en absoluto una película que legitime la violencia sino que legitima la ira. Antes de la ira hay sufrimiento. Ese es el orden: sufrimiento, ira, violencia. Durante mucho tiempo, mis personajes y los problemas de mi cine eran íntimos, internos a la familia o a la pareja. Desde El precio de un hombre abro la ventana al mundo y miro cómo el mundo repercute en los hombres. La brutalidad del mundo en que vivimos brinda terrenos de investigación y de interés colosales”, dijo Brizé.

Ficha técnica

País: Francia (2018) Título original: En guerre (At War) Dirección: Stéphane Brizé Guion: Stéphane Brizé, Olivier Gorce Música: Bertrand Blessing Fotografía: Eric Dumont Elenco; Vincent Lindon, Jacques Borderie, Bruno Bourthol, Valérie Lamond, Guillaume Draux y Mélanie Rover Producida por: Nord-Ouest Films / France 3 Cinéma Género: Drama Año: 2018 Duración: 113 min. Distribuye: Mont Blanc

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