La banda española Vetusta Morla regresa a la Argentina, en el marco de su gira por Latinoamérica, la cual cerrará en Buenos Aires el próximo 23 de marzo en el Teatro Ópera.
POPULAR charló en exclusiva con Jorge González, baterista de la banda, quien dio detalles de lo especial que significó el nuevo disco “Mismo Sitio, Distinto Lugar”, a la vez que habló de su amor especial por el público argentino y por Andrés Calamaro.
-Ya comenzaron la gira. ¿Qué tiene de especial este tour, que tanto están destacando?
-Por primera vez giramos por Latinoamérica antes que en España. Tenemos mucha ilusión porque nos han acogido muy bien en diferentes países, entre ellos Argentina.Nuestra idea es intentar realizar una adaptación especial, para intentar dar un show de aquí de España a los espacios de allá.
-¿Qué tiene de particular este nuevo disco?
-Recoge el momento de cuando nos reunimos para volver a hacer música. Lo que hicimos fue tomar decisiones de forma muy consiente para hacer cambios, tanto de productores como de estudios y en la forma de componer. Antes no teníamos todo el proceso en nuestra mano y dejábamos que otras personas entrasen dentro del proceso creativo. Nos hemos concentrado mucho en lo que fue el proceso y ese cambio es el que ha intoxicado de buena manera el disco. Es como una instantánea del proceso en el que nos encontramos.
-¿Cuál es el músico argentino que más admiran?
-Nosotros somos muy ecléticos respecto a la música que escuchamos y poco nos ponemos de acuerdo. Nos gusta mucho participar de los festivales de Argentina porque conocemos mucho más de su música. Pero yo te digo que hay muy buena relación con Andrés Calamaro.
-¿Cómo surgió “Mismo Sitio, Distinto Lugar”?
-Es un disco que surge de una necesidad de la banda, de lo más profundo. Ya estamos todos pasando los 40, empezamos hace 20 años a hacer música y las sensaciones y las motivaciones son muy diferentes. Para nosotros este disco es vivir una experiencia más en nuestra vida. Eso te lleva a varias cosas. Este disco, por ejemplo, nos ha llevado a grabar a Berlín. Eso nos va marcando.
-Si tuvieras que elegir un tema en particular de la banda, ¿cuál sería y por qué?
-Somos todos muy diferentes en los estilos musicales que nos gustan y este disco ya es una locura, porque tiene cosas muy dispares. Me gustan dos que no tienen nada que ver entre sí: “23 de Junio” y “Te lo digo a ti”. Son como dos extremos súper locos, a la vez que, cada uno, toca una sensibilidad muy personal.
-¿Qué significa la música para ustedes?
-Para nosotros la música es música mientras emocione: nos puede tanto una canción a guitarra y voz como una canción hecha toda con ordenadores o con una orquesta sinfónica sonando a lo bestia. Para nosotros, la música tiene que emocionar, tiene que conmover en ciertos momentos o de alguna manera. No tiene por qué ser todo tristeza, puede darte alegría también. Pero es esa la cuestión principal. Cada canción nuestra, cada uno la vincula a un momento o a una cosa muy particular. Siempre lo que nos queda grabado es el resultado final.
-¿Podés adelantarnos un poco lo que se podrá ver en el Opera?
-La idea es tocar las canciones nuevas del disco y también completar con otras de los discos antiguos. Se nos está complicando, porque nos hemos dado cuenta que es como cuando un entrenador pone a los jugadores en el banquillo, pues aquí son todos temas buenos. Hemos armado un repertorio de unas veintitantas canciones, que son las que vamos a presentar tanto en Latinoamérica como en España.
-¿Cuál es la particularidad del público argentino?
-Te puedo decir que la única vez en mi vida que tocando he visto que hacen pogo ha sido en Buenos Aires. Pasó eso la última vez que estuvimos. También se quedaron cinco o diez minutos pidiendo que salgamos a tocar otra canción, cuando ya no teníamos más que dar. Álvaro en La Trastienda se quedó sin sonido en el bajo y se tiró al público. Hay una energía muy fuerte siempre en el público argentino. Me gusta mucho cómo se vive el concierto porque es casi como una fiesta, y como músico eso se agradece un montón. Primero porque hay una rendición muy respetuosa hacia la música, y segundo porque hay una complicidad con el público. La gente va a pasarla bien y a disfrutar.