La presidenta de la Fundación Garfunkel confiesa sus miedos infantiles, y dice que por actitud y conocimiento del medio no podría sufrir miedo escénico. Comenta que si alguna vez se olvida la letra logra salir airosa gracias a su desenvoltura.

Victoria Vanucci, presidenta de la Fundación Victoria, quien se encuentra cursando el octavo mes de su embarazo, habló sobre la influencia que tuvo el miedo en su vida y de los mecanismos a los que recurre cuando se le presentan la angustia o una circunstancia temerosa.

l ¿Qué es el miedo para usted?

-En lo personal, le tengo miedo a todo lo que no puedo ver, porque sé que a todo lo que puedo ver soy capaz de encontrarle una solución.

l ¿Qué la mueve a pensar eso?

-El tener en claro que desde el momento que sé cuál es el problema y lo tengo enfrente tengo la certeza que puede llegar a tener una solución o, por lo menos, sé que me estoy enfrentando a algo. En cambio, cuando no sé lo que tengo enfrente, cuando desconozco lo que me espera, siento más miedo. En síntesis, tengo miedo a lo que no conozco, a aquello que no puedo ver.

l Usualmente, ¿sentir miedo la paraliza?

-Por el contrario, el miedo me incentiva mucho más.

l Cuando era pequeña, ¿sentía los miedos habituales que pueblan la infancia?

-En mi caso, todo el tiempo tenía miedo a que mi papá se muriera o mi mamá se muriera, pero eso lo sentía cuando era muy chiquita. Si mal no tengo entendido, ese es un miedo que pasan casi todos los chicos.

l ¿Recuerda cómo vivía esa circunstancia?

-Sí. Recuerdo que iba todo el tiempo detrás de mi mamá como un koala. Si bien siempre fui muy compañera de ella.

l Esa sensación angustiante, ¿hasta cuándo la acompañó?

-En realidad, el miedo se me fue con el transcurso de los años. Se me disipó con el tiempo, pero lo que quedó de todo eso es que fui muy compañera. Es muy probable que haber sentido ese miedo me hizo estar más unida a mis padres.

l Como adulta, ¿cuáles son sus principales temores?

-Para serte totalmente franca, el mayor temor que tengo es el miedo a la muerte. En verdad, al resto de las cosas no les temo. Sé que mis hijos van a estar bien de salud. Tengo la esperanza que van a tener una larga y feliz vida.

l En líneas generales, ¿expresa sus miedos o los soporta en silencio?

-En mi caso, la procesión no va por dentro. Manifiesto mis temores con mis familiares y con la gente que quiero y sé que me quieren.

l ¿Alguna vez sufrió pánico escénico?

-A vos te parece que con todos los escándalos públicos que tuve que enfrentar en mi carrera profesional pude haber sufrido pánico escénico.

l Creo que sí, porque una cosa es salir a escena y otra, muy diferente, es discutir con alguien públicamente.

-Es posible, pero en los momentos previos a salir a escena, no me pasa nada especial Siempre me siento bien. En cuanto al tema de los móviles televisivos, no tengo mayores inconvenientes porque llevo muchos años en este medio y es como que ya los conozco a todos.

l El conocimiento, ¿le da seguridad?

-Por supuesto. Yo me siento con gente conocida que, como mucho, me pueden hacer una pregunta inesperada pero, de todos modos, yo ya estoy bastante curtida en este tipo de circunstancias y sé cómo manejarlas. Así que no siento miedo. Es más, en el teatro cuando me olvidaba algún tramo de mi parlamento, mi espontaneidad me ayudaba muchísimo para superar el trance.

l En la previa, ¿qué sentía?

-Unas ganas locas de salir a escena y de comerme el escenario.

l El escenario, ¿era como una extensión del living de su casa o un ámbito totalmente diferente?

-Era un lugar diferente, porque en el living de mi casa hago cosas diferentes. El escenario era un lugar al que yo sentía que debía salir con la intención de conquistar a toda la gente que estaba en la platea, que había pagado una entrada para venir a ver lo que yo estaba haciendo y que esperaba divertirse. Por esa razón, entre otras cosas, yo salía a escena con una energía avasallante.

l Cuando enfrenta a una cámara de televisión, ¿le sucede lo mismo?

-Absolutamente. Yo soy muy espontánea. No armo las cosas. No preparo nada, pero tengo en claro que el espectador espera algo de mí. De todos modos, nunca vendo algo que no soy. Yo no finjo, soy natural, me muestro tal cual soy y creo que eso, en definitiva, es una de las cosas que más valora la gente de mí.

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