¡Y un día volvió! Volvió contra todos los pronósticos. Volvió porque así lo quiso siempre. Volvió porque "todavía puede"'. Hablamos del "Matador", Cacho Castaña.
Y la noche del lunes se vivió una fiesta, a pura emoción. A pura alegría. El Maipo (escenario donde pasaron Gardel, Troilo, Goyeneche) fue testigo de su regreso. Y se vino abajo cuando comenzó el recitado de "Mi Buenos Aires querida" y explotó cuando se subió el telón y lo vieron a él, sentado, ofreciéndoles su poesía.
Emocionado, Cacho tuvo que hacer parar la música y ponerse de pie y saludar, porque el público se puso de pie y lo recibió a puro aplauso, grito, euforia. Porque lo estaba esperando. Porque él dijo que iba a volver. Y cumplió.
Tango y chamuyo, nombre del espectáculo, además del gran Cacho tuvo a Jorge Raggio (director musical, guitarras eléctrica y acústica), Julio Lastra (percusión), Adrián Seara (bajo), Federico Biraben (bandoneón), Pablo Murgier (piano), Juan Páez (guitarra acústica), Erica Di Salvo (violín). Como artistas invitados estuvieron Adriana Varela y Matías Santoianni.
Naranjo en flor, Garganta con arena y Café La Humedad fueron algunos de los clásicos que sonaron, y en la platea aplaudió un emocionado Palito Ortega, como un fan más. Volvió Cacho Castaña, El Matador. el guerrero se despertó de la siesta. Y continuará...
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