
El defensor del Real Madrid está cubierto de tatuajes. Tiene, incluso, números en sus dedos. Pero hay algunos que se destacan por encima del resto. En uno de sus brazos, tiene una frase en inglés en recuerdo a las víctimas de los atentados de Nueva York y de Madrid: "The spirit of thos dead lies in the memory of those alive" (el espíritu de aquellos que murieron reposa en quienes viven).
Además, se dibujó una estrella de David, símbolo de la religión judía, en su brazo izquierdo en recuerdo a Antonio Puerta, el jugador del Sevilla que falleció a los 22 años en el medio de un partido del equipo andaluz.
Más allá de imprimirse el traje de Superman, tiene una imagen muy bizarra en su abdomen: se tatuó una bomba de insulina, en honor a su hijo Alonso, de ocho años, quien fue diagnosticado con el tipo 1 de diabetes.
El delantero del Inter rompió las redes sociales cuando mostró la cabeza de león que se hizo en el torso con los nombres de sus hijas, Francesca e Isabella. En sus brazos también lleva a Valentino, Constantino y Benedictino, los hijos que Maxi López tuvo con Wanda Nara, su mujer, y se lee la siguiente frase: "Yo amo a esos tres pequeños ángeles".
La nueva figura del Manchester City y del fútbol mundial no olvida sus orígenes en las favelas de San Pablo. Los lleva en la piel, como a su mamá Vera: tiene una foto inspirada en ella. Vera crió a sus hijas en soledad en un barrio pobre de la metrópoli brasileña, y generó un lazo irrompible con su hijo.
La figura sueca fue noticia en 2015 cuando, jugando para el PSG, se dibujó tatuajes temporales de 50 chicos que habían muerto de hambre en dicho año. Se sacó la remera en el festejo de un gol ante el Caen y mostró los nombres en apoyo a un programa de la ONU. Después, dijo: "Estos son nombres que a nadie le interesa recordar". El árbitro lo amonestó.