Los equipos de la Ciudad y Gran Buenos Aires debieron alterar la metodología de trabajo y postergar los tácticos en cancha por rutinas en el gimnasio o fútbol reducido en canchas de básquet.
La lluvia que azotó desde anoche en el área metropolitana y sus alrededores modificó los entrenamientos de los equipos. Los miércoles muchos entrenadores comienzan el trabajo fino de fútbol, en base a trabajos con pelota y los ensayos de posibles cambios, pero esta vez improvisaron bajo techo.
Boca trabajó en la Bombonerita, con fútbol en espacio reducido en la cancha de básquet y luego rutinas en el gimnasio. Independiente se las ingenió con la pelota en canchas sintéticas y la novedad pasó por la molestia de Francisco Pizzini en el recto anterior de la pierna derecha y la ecografía que le realizarán para tener un diagnóstico.
En Racing, el plantel se movió bajo techo en el Polideportivo Camba del estadio, con rutinas similares: fútbol en espacio reducido y algunos trabajos más recreativos que formales. San Lorenzo realizó un circuito de trabajos de fuerza y físico en sintético del estadio donde usualmente hacen la entrada en calor antes de jugar y luego en el gimnasio.
Lanus, el escolta de River, fue el que peor la pasó: muchos jugadores no pudieron llegar por las inundaciones y el técnico Guillermo Barros Schelotto se las ingenió como pudo. El Millonario no entrenó porque se concentra para el partido de esta noche por la Copa Sudamericana, pero la Reserva no pudo jugar el Superclásico, que se volvió a postergar esta vez para el 12 de noviembre a las 17.
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