Sabiendo que cada partido no es otra cosa que un examen que debe rendir para demostrar públicamente sus conocimientos y si posee las aptitudes necesarias para sustentar su ilusión de permanecer en el cargo más allá de fin de año, plazo impuesto por la dirigencia de San Lorenzo al momento de desestimar a otros candidatos, Claudio Biaggio está llevando adelante su interinato como DT del Ciclón con la tranquilidad que le dan los buenos resultados obtenidos.
Mientras el ex goleador azulgrana continúa trabajando para modelar el equipo a su gusto, los diez puntos cosechados (sobre doce posibles, producto de tres victorias y un empate) lo avalan y ayudan a disimular cualquier tipo de cuestionamiento que se le pueda hacer.
Con el triunfo del domingo sobre Temperley (2 a 0), los Gauchos del Pampa prolongaron su racha favorable. Treparon al segundo escalón de la tabla en soledad, como únicos perseguidores de Boca. Pero ojo, cuervo, que dentro de ese panorama eufórico San Lorenzo, que si bien exhibe algunas modificaciones tácticas impuestas por Biaggio, todavía no alcanzó un estilo de juego que lo caracterice.
Está claro que al equipo santo para consolidarse como tal le falta tiempo de trabajo. Pero es mucho más sencillo hacerlo inmerso en una serie de resultados positivos, que en medio de una crisis. Como la que se desató con la renuncia de Diego Aguirre a causa de la eliminación de la Copa Argentina y de la Libertadores de América.
Sin embargo, al margen de las consideraciones futbolísticas que puedan realizarse, el equipo de Boedo es uno de los tres invictos que le quedan a la Superliga, mantiene la segunda valla menos vencida (junto a Colón) y hoy por hoy, pese a los seis puntos de desventaja, surge como la alternativa más próxima para pelearle a Boca.
Dentro de la cancha, San Lorenzo es dos equipos en uno. Es verdad. Muy flojo para defender, aunque con un buen momento de su arquero Nico Navarro, pero bastante más efectivo para atacar y concretar en el arco de enfrente. Fórmula que le está sirviendo para ganar partidos que en su desarrollo no se le presentan propicios.
Con Claudio Biaggio a la cabeza, en San Lorenzo están dispuestos a dejar los malos recuerdos en el olvido. Y en eso andan.
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