Entre tantos errores, Julio Grondona tuvo un punto en algo: el torneo de 30 equipos le dio chances de pelear por algo a la mayoría de los clubes de Primera. A falta de cinco fechas para que culmine el torneo, el 75% de los participantes disputan un objetivo. Algunos pujan por ganar el campeonato, otros buscan entrar en las competencias internacionales, y un último puñado le escapa a la pérdida de categoría.
En la cima, el mapa está claro. Boca lidera con 52 puntos, y River le pellizca los talones con 48 unidades y un partido menos. El 31 de mayo, el próximo miércoles, resolverá el encuentro que tiene pendiente contra Atlético Tucumán. Si gana, quedará un escalón debajo de su acérrimo rival. Los fixtures, en cambio, favorecen al líder: el Xeneize visita a Huracán el sábado y recibe a Independiente la próxima fecha, para luego sumergirse en una seguidilla de compromisos más accesibles. A River debe afrontar dos clásicos después de recibir a Rosario Central: San Lorenzo y Racing.
Independiente irrumpe detrás de ellos. El Rojo es uno de los grandes equipos del semestre. Ariel Holan renovó la convicción y el estilo de juego del equipo. Debe un choque contra Defensa y Justicia. Lo cumple el 11 de junio. Llegará a 47 puntos si gana. Todas las fichas, sin embargo, están puestas a la jornada 27. En el cotejo contra Boca se definen sus chances de luchar por el título. Si no, irá por un jugoso premio consuelo: el acceso a la Copa Libertadores, torneo del que no participa desde el 2011.
La situación de San Lorenzo es aceptable desde lo matemático, pero mala desde lo futbolístico. Quedó lejos del campeonato. En la tercera posición, buscará mantener el pájaro en mano y conseguir una plaza para la Libertadores. Depende de ellos.
Hoy en día, Banfield y Newell's amarran dos clasificaciones a la Libertadores. La victoria del Rojo en el partido postergado cambiaría el escenario. Con 45 puntos, sólo una catástrofe impediría su participación internacional: la Copa Sudamericana sería el peor escenario posible. Detrás de ellos, Estudiantes y Colón los persiguen con 44 unidades, mientras que Racing, con 42 puntos, es el despistado que intentará dar un golpe. Si no, irán a la segunda competencia en importancia de Sudamérica.
Rosario Central y Lanús ocupan el último cupo de la Sudamericana. No llegan a la Libertadores. Necesitan una ráfaga de triunfos violenta, casi increíble. Por eso, la batalla está en quedarse con lo que tienen ahora. Debajo, espera un pelotón atento. Talleres de Córdoba, y Defensa y Justicia —con un partido menos— suman 37 puntos. El Halcón, si le gana a Independiente, baja al Granate. Y más abajo están Gimnasia de La Plata y Godoy Cruz con 34 unidades. Precisan caídas de terceros para sacar boleto continental.
La compuerta a la B Nacional tiene lugar para cuatro. Y hay ocho equipos que intentan escaparle: Sarmiento de Junín, Atlético Rafaela, Quilmes, Temperley, Olimpo, Arsenal, Huracán y Aldosivi.
Sarmiento y Atlético Rafaela están prácticamente condenados. La Crema, a pesar de su reacción de las últimas semanas, no llega a sacar la cabeza del agua. Quilmes y Temperley todavía tienen posibilidades. Necesitan acumular partidos ganados. Arsenal y Olimpo todavía deben culminar el choque que arrancaron y terminaron antes de tiempo por lluvia. Igualan 0-0. El mapa de Aldosivi es complejo: en estas cinco jornadas, debe medirse contra Boca, River, y Racing. El fixture podría condenarlo. Huracán está un punto atrás del Tiburón. La lucha es prácticamente contra el conjunto marplatense.
El resto es juez. En el torbellino de partidos que quedan, todos ofrecen algo para ver. En el fútbol argentino se juega por algo hasta la última fecha.
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