La desconcentración, el desorden, los bajos rendimientos individuales y la falta de juego y de gol. Dónde deberá poner la mirada Bianchi para sacar a flote a un equipo sin respuestas.
No deja de llamar la atención como Boca no puede salir de esa maraña de debilidades que repetía partido tras partido en 2013 y afloran con fuerza en este nuevo año futbolístico. La derrota contra River fue una síntesis justa en 90 minutos de la personalidad de este equipo, al cual Carlos Bianchi no puede sacar de la lógica de repetir los mismos errores y de exhibir las mismas limitaciones, lo que siempre lo llevan al mismo resultado; quedar siempre lejos de las victorias y mezclar empates y derrotas.
No es la primera vez que vamos a ocuparnos de esos "pozos negros" en los que cae el equipo y de los cuales no sabe cómo salir, y que se replicaron llamativamente en la lógica derrota contra River. Veamos:
1. La desconcentración: El equipo entra a la cancha livianito, tarda en ingresar a los partidos y mientras eso ocurre pasan cosas. Por más que la jugada del primer gol de River debió ser anulada por Diego Abal, Nahuel Zárate no deja salir la pelota, -que iba a ser claramente lateral de Boca-, y ahí nace el gol de River que tiene también una desatención de Juan Forlín cuando le gana la posición Teófilo Gutiérrez.
2. El desorden: Ni bien Boca recibe el primer golpe se desordena, Sufre una reacción que casi siempre es negativa, porque se adelanta pero no genera, y atrás deja espacios que River aprovechó muy bien, tanto que en el primer tiempo tuvo situaciones que pudieron definir el partido.
3. La falta de juego ofensivo: Por más que el Virrey intente cambiar el esquema para potenciar el equipo, Boca no muestra juego. Hay un intento de salir con la pelota dominada pero todo se diluye y se "ensucia" a medida que la pelota comienza a acercarse al área. En el primer tiempo, cuando el Millonario le dio un golpe al partido, Boca no creo una situación de gol. Ya con otro River en el segundo tiempo aparecieron, pero fue más por la obligación de ir en busca del empate que por otra cosa. Siempre la tentación es pensar en Juan Román Riquelme cuando se habla de juego, pero el presente de Román está más para ser una ayuda que para decidir el perfil de juego del equipo.
4. Sin gol: Salvo en el tiro libre de 30 metros que clavo Juan Manuel Sánchez Miño en Mar del Plata ante River, Boca no hizo más goles, y si no hay tantos, no hay victorias. Es cierto que en el segundo tiempo tuvo situaciones, pero la pelota no entra y Emmanuel Gigliotti en este año está lejos de tenerlas.
5. El nivel individual: Cómo cuesta encontrar un jugador de Boca que supere la gris calificación del "5". Salvo Emanuel Trípodi con un par de atajadas y a pesar de haber recibido dos goles, y Luciano Acosta, que al menos intenta, Boca es pura mediocridad.
El mundo del fútbol acepta como verdad que aquello que sucede en el verano no tiene nada que ver con lo que sucede en el otoño cuando comienza a jugarse la parte decisiva del campeonato, pero Boca pareciera quedar al margen de esta "máxima", porque por su rendimiento siempre es el mismo más allá de cualquier estación.
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