El efecto dominó a veces se transforma en una realidad irrefutable. Por lo menos, eso vulnera las ambiciones de Racing de conseguir los refuerzos solicitados por Diego Cocca.
Porque primero, el paraguayo Junior Alonso tenía todo acordado de palabra para llegar al club de Avellaneda por dos millones de dólares, pero a último momento lo llamaron de Francia y cambió de destino sin ni siquiera pedir disculpas.
Y ahora, el tema parece repetirse con Marcelo Meli., Estaba todo resuelto, entre su representante, el Sporting de Lisboa y la Academia, pero la cuarta pata de mesa, Boca, puso piedras en el camino, no aceptó vender la mitad del pase en la cotización que el jugador tenía cuando partió a Portugal, y la operación se cayó por un precipicio, aunque los dirigentes albicelestes, junto a Fernando Hidalgo, están tratando de reanimarla, para evitar el nuevo papelón frente a los hinchas.
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La jornada de ayer se definía como el Día D de la negociación. El propio Fernando Hidalgo puso en su cuenta de Twitter que "el martes Meli estará llegando para sumarse a Racing", por lo que únicamente faltaba que rescindiera su contrato con Sporting de Lisboa, donde jugó poco y nada. Pero el tema inesperado surgió desde la postura de Boca, quien anticipó que "no lo vamos a vender por la plata que se le pedía al club de Portugal", y ahora la mitad del pase del volante creció a una cifra alejada de las posibilidades de la Academia, lo que hizo enfriar la transferencia.
Encima, cuando se logró bucear en la decisión de Boca, se supo que se trató de una "revancha" debido a que Racing no aceptó que el paraguayo Oscar Romero pase unos meses por el xeneize antes de emigrar a China. Y el que se habría puesto firme fue el propio Guillermo Barros Schelotto, quien les sugirió a las autoridades de su club, que no dejaran ir a Meli a Racing. ¿Qué tal?
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