En una cancha inundada, los suplentes del Grana complicaron al equipo del Melli, que siempre estuvo incómodo. El goleador, que casi no había entrado en juego, clavó un derechazo para la segunda victoria.

Casi no había entrado en juego. Algún toque para buscar la descarga y ninguna chance frente a la sólida defensa de Lanús.

Benedetto se iba diluyendo entre el agua, el barro, los defensores locales y la falta de precisión de sus compañeros, incapaces de buscarlo con claridad; hasta que llegó el minuto 38. Ahí habló el goleador, ahí hizo lo que más sabe, lo que más le gusta, lo que logra que miles de hinchas enloquezca, aprovechó un centro de Jara al que Herrera no llegó, para clavar un derechazo que significó la victoria de Boca. No hubo tiempo para otra cosa, Benedetto otra vez se había quedado con la última palabra.

No podemos dejar fuera del análisis del partido el estado de la cancha. El agua estaba escondida debajo de un verde engañoso, y que hizo por momentos impracticable un fútbol más o menos lógico.

Ni Boca ni Lanús pudieron dominar esa circunstancia, más bien a los dos los perjudicó y le dio contexto a un partido que se hizo impredecible porque el error estaba en cada pique, en cada pase. Y mucho más si le sumamos que ni el equipo de Almirón, ni el de Guillermo renunciaron a su estilo de juego. Los dos con pelota por el piso en una cancha llena de agua y resbalosa.

Hubo matices. Lanús, pensando más en la Libertadores que en este partido, se paró de mitad de cancha para atrás y Boca intentó algo más en ofensiva, pero la realidad es que en la primera parte casi que jugaron sin arcos. Dos atajadas, una de cada arquero, fueron las únicas expresiones ofensiva de ambos equipos.

Después de ver lo que podían hacer en esa cancha, el segundo tiempo no alentaba mejores cosas; pero sin embargo, de movida, Cardona metió un tiro libre en travesaño y Gago se lo perdió en el rebote, y al rato Román Martínez se comió un gol increíble rematando al lado del palo, al menos era algo distinto.

LEA MÁS:

Lanús con el ingreso de Lautaro Acosta y Román Martínez sumó algo de intensidad, mientras que Boca, muy aferrado a su libreto de jugar todas las pelotas por abajo, no encontraba precisión ni juego para sus jugadores ofensivos.

Además ese lago que era la cancha de Lanús se encargó de comerle las piernas a los jugadores, y todo iba derecho a un empate que ninguno de los dos iba a lamentar, y de última tenían a la cancha para echarle la culpa por todo lo que no pudieron hacer.

Pero fue el momento donde los goleadores se apoderan de la historia, y deciden escribir ellos su capítulo, inesperado e impactante. Benedetto le dio a Boca una victoria de esas que se valoran hoy y también dentro de un par de meses. Otra vez el 9 apareció para hacer un gol de los que sirven, de los que suman, y de los que se recuerdan.

Este Boca, ya sin la presión de conseguir un título urgente, sumó su segunda victoria, y promete mejores capítulos al de ayer, pero mientras tanto está Benedetto que siempre tiene un gol a mano, por si lo necesitan.

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados