Boca está transitando, sin dudas, por su mejor momento desde que asumió Guillermo Barros Schelotto como entrenador. Más maduro como equipo, encontró desde la tranquilidad del título el espacio para desarrollar su juego a través de sus grandes intérpretes, con muy buena tenencia de pelota y una contundencia demoledora.
Se sacó un peso de encima, al menos en el ámbito local, aunque habrá que ver que pasa cuando le toque afrontar su mayor desafío, la Copa Libertadores 2018, donde seguramente las presiones serán otras, por un título internacional que se le viene negando desde hace años.
Pero más allá de esto, lo cierto es que en este “banco de pruebas” previo a ese desafío, se está armando para recibirse de candidato.
“Tenemos mucha tenencia, pensamos más. Lo dije varias veces, este equipo ya salió campeón y es como que se le fue ese peso de encima, y ahora maneja mucho más los tiempos. Hoy fijate que íbamos perdiendo y nunca perdimos la paciencia. Con mucha tenencia de pelota, a través del juego, creamos muchas situaciones de gol y convertimos”, dijo la gran figura de Boca ante Godoy Cruz, el volante Pablo Pérez, afirmando lo expuesto.
Y desde sus declaraciones, llegó otra verdad, la presencia del colombiano Wilmar Barrios, quien ingresó ante la salida de Rodrigo Bentancur y se convirtió en pieza fundamental.
“Ya sabemos que los que tienen que mantener el orden y el equilibrio del equipo son los dos centrales y Barrios. De ellos depende que no nos encuentren mal parados atrás por la propuesta que tiene este equipo de atacar siempre”, dijo el ex Newell’s.
Una verdad absoluta, que le permitió crecer y llegar al gol al propio Pablo Pérez, liberar a Fernando Gago para la creación, asociarse al buen pie de Edwin Cardona, y desatar toda su artillería en dos delanteros temibles, como Cristian Pavón y Darío Benedetto. En fin, un Boca en alza, con chapa de campeón.
comentar