Las recientes experiencias hacen que en River repitan una y otra vez el hecho de estar “con la guardia alta”.
La polémica utilización del VAR, en la semifinal de vuelta de la anterior Copa Libertadores frente a Lanús, le terminó mostrando el camino de salida al Millonario. Eso sumado a algunas cuestiones arbitrables, como la del pasado fin de semana en donde Germán Delfino pitó un penal por un leve agarrón de Gonzalo Montiel a Ricardo Noir, de Huracán, aportan más motivos para que estado de “alerta” sea tal tanto dentro como fuera del campo de juego.
Hace unos días, en la inauguración del complejo para inferiores de River en Hurlingham, el mismísimo presidente Rodolfo D’Onofrio reconoció que “River tuvo muchos problemas el año pasado. Los dóping, las lesiones, con muchos cambios jugando Copa Libertadores”. Y pese a la derrota ante el Globo en Parque Patricios, avisó: “Ahora con todos los jugadores enteritos sabemos que esta situación es momentánea”.
Al momento de conocerse las nuevas autoridades en AFA, encabezadas por Claudio “Chiqui” Tapia,y secundadas por el mandamás de Boca, Daniel Angelici, desde Núñez comenzaron a verse venir cierto nubarrón cargado de decisiones que podrían llegar a perjudicarlo en un futuro. Hasta el Muñeco Gallardo, en la previa del Superclásico veraniego y sabiendo que en marzo se disputará en el interior la Supercopa Argentina ante el Xeneize, declaró: “Macri, Angelici y Tapia nos hacen tener la guardia alta”.
Y sobre las la casa madre del fútbol argentino D’Onofrio reconoció: “No veo una mano negra, pero hay que tener la guardia alta. Cuando ganás mucho, te están esperando. La envidia es muy grande. River no tiene ninguna crisis. Ojalá Gallardo gane mucho, pero si no lo hace igual es un proyecto de cuatro años”.
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