Renato Cesarini protagonizó una carrera única: se inició en el Funebrero, ganó cinco Serie A seguidas, dejó un legado eterno en el Millonario y no la pasó bien en el Xeneize.

Renato Cesarini protagonizó una increíble historia ligada al fútbol: debutó en Chacarita y brilló en Juventus como jugador, mientras que dirigió a La Máquina de River y luego casi manda a Boca a la B. El Tano, quien nació un 11 de abril como hoy pero de 1906 en el municipio de Ancona, llegó a la Argentina en los brazos de sus padres con pocos meses de vida y se crio y creció en el barrio porteño de Chacarita.

Cesarini tuvo una infancia dura porque sus tres hermanos murieron en menos de dos años en ese periodo tan importante de su vida. Tras esos golpazos personales y antes de iniciar una carrera brillante como futbolista, se ganó la vida de distintas maneras: fue recibidor en un despacho de maderas, vendedor y hasta ¡contorsionista de circo!

Cesarini, quien fue un volante ofensivo destacado en los años 20' y 30', comenzó a jugar en el Borgata Palermo aunque su carrera se lanzó en 1925 en la Primera División con la camiseta de Chacarita. El Tano jugó también en Alvear y Ferro y pegó la vuelta al Funebrero antes de marcharse en 1929 a la Juventus de Italia, donde se convertiría en ídolo.

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El Tano, arrodillado en el medio, en una formación del equipo de Turín.

Cesarini ganó cinco Serie A consecutivas como titular indiscutido en un equipo de época, el primero en la historia del profesionalismo del fútbol italiano. En cuanto a sus estadísticas personales, disputó 147 partidos en La Vecchia Signora en los que marcó 47 goles, con un promedio impresionante de un tanto cada tres encuentros.

Cesarini solía marcar en los últimos minutos y dejó el legado al fútbol del concepto de "zona Cesarini". Un periodista llamado Eugenio Danese escribió sobre el "caso Cesarini" después de un tanto del futbolista a los 89 minutos para que Italia le gane 3 a 2 a Hungría en 1931 y poco después se transformó en "zona Cesarini" para narrar los goles agónicos.

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Se retiró como futbolista en River en una etapa breve y exitosa.

Tras brillar en Europa, Cesarini volvería a Argentina para volver a Chacarita y jugar en River, donde ganó tres títulos en dos años y en 1937 colgó los botines. Como futbolista, el italiano naturalizado argentino jugó en 1926 para la Albiceleste (dos partidos y un gol) y posteriormente para la Azzurra entre 1931 y 1934 (once encuentros y tres tantos).

Como entrenador, Cesarini dirigió a La Máquina de River, uno de los equipos más espectaculares de la historia del fútbol recordado por su delantera: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. ¡Alfredo Di Stéfano era suplente de ese equipo en sus inicios! La leyenda del Real Madrid, que fue testigo de prácticamente todos los equipos de época, aseguró que ese fue el mejor que vieron sus ojos.

"Fue un equipo perfecto. No tenía fallas. Era una obra maestra. El mejor equipo que se pudo construir. Era la conjunción de todo. En ese equipo había hombres. Eran genios, grandes jugadores. Eran capaces de arrancar más abajo de la media cancha y llegar al área contraria sin que la pelota tocara el suelo...", describió el propio Cesarini, quien dirigió al equipo en conjunto con Carlos Peucelle.

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Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lousteau.

La Máquina desplegó un fútbol muy vistoso con un estilo de juego de posesión y alta movilidad con constantes cambios en la delantera para generar distracciones y espacios. El 21 de septiembre de 1941, cuando Cesarini y Peucelle ponen a Pedernera -que era wing izquierdo- en el centro del ataque para enfrentar a Independiente, es considerado la fecha de nacimiento del equipo: aplastaron 4 a 0 al Rojo con un triplete de Adolfo.

La Máquina, que se desarrolló entre 1941 y 1947 marcando su fin después de la salida de Pedernera a Atlanta, ganó diez títulos en seis años. El palmarés incluye cuatro campeonatos de Primera División, una Copa Adrián Escobar, dos Copa Carlos Ibarguren y tres Copa Aldao. Sin embargo, su mayor legado es otro: fue un equipo que ganaba, gustaba y goleaba y marcó una filosofía de juego y exigencia para el club para toda la vida.

Cesarini, que dirigió a River entre 1939 y 1944, estuvo al frente de La Máquina durante tres años, en los que consiguió seis de los diez títulos mencionados. Después, estuvo en el banco de suplentes de Racing y Banfield antes de tomar una fuerte decisión: ¡se puso el buzo de Boca en 1949 a muy poco tiempo de su revolución en River!

Cesarini la pasó muy mal en Boca: dirigió apenas 14 partidos con una campaña tristísima de dos triunfos, tres empates y nueve derrotas. Su era comenzó con tres caídas al hilo en las primeras fechas del campeonato: 2-0 con Independiente, 2-1 con Tigre y 4-1 con San Lorenzo. Además, fue vapuleado 6 a 2 con Racing (que terminaría siendo campeón) y perdió 1 a 0 el Superclásico por un gol de Ángel Labruna, a quien dirigía hace un poco tiempo.

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Hubo un pedido a la AFA de anular el descenso al ser Boca y Huracán los protagonistas.

¡Cesarini fue despedido dejando a mitad de torneo a Boca en zona de descenso y el club se terminaría salvando en la última fecha! Sí, el club azul y oro, que saca pecho por ser el único que no descendió, estuvo a nada de ser el primero todos los grandes en bajar a Segunda División.

En la previa de la última fecha, el fondo de la tabla estaba con Huracán (23), Boca (24), Lanús y Tigre (25), todos peleando por no ser el dueño del único descenso. El Xeneize, que rompió récords de público en esta campaña para el olvido, recibía al Granate en un duelo directo. Fue goleada 5 a 1 del equipo azul y amarillo para festejar la permanencia: con esos dos puntos -que otorgaba la victoria en ese entonces- superó por apenas uno al Globo -que ganó su partido- y al club del Sur, que jugaron un desempate escandaloso donde terminó victoriosa la institución de Parque Patricios.

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Look de traje como entrenador.

Cesarini continuaría su carrera como entrenador en el fútbol italiano ganando dos Serie A y una Copa Italia en Juventus y volvería a River para llevarlo a su primera final de la Copa Libertadores en 1966, que terminaría perdiendo por 4 a 2 en el alargue con Peñarol y el club se ganaría el mote de gallina debido a una burla que le hizo Banfield días después de esta caída inesperada dado que se imponía 2 a 0 en el marcador. Además, dirigió un breve tiempo a la Selección Argentina (1967-68) y marcó con su enseñanza a las inferiores del Millonario.

Cesarini falleció el 24 de marzo de 1969 en Buenos Aires a causa de una embolia. Futbolista y entrenador de Selección, ídolo en el fútbol argentino y en el exterior, con carácter como para pasar a la vereda de enfrente aunque no le fue bien, su vida estuvo llena de aventuras y donde pisó alrededor de todo el mundo dejó su huella.

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