Otros 60 dirigentes también asistieron encuentro. Fueron como oyentes: no tienen poder de voto, pero eventualmente pueden pedir la palabra. Más que nada, fueron a apoyar las posturas de sus clubes.
La reunión no tiene temario, pero la opinión pública impuso la agenda: el torneo de 30 equipos. Desde AFA indican que es imposible bajarlo: se jugará sí o sí. Lo que se debate en Ezeiza es la forma de disputa. Y especialmente la manera en que se repartirá el poder y la plata.
Hay dos polos opuestos. Uno lo encabezan los fuertes del fútbol argentino: River y Boca; el otro, los clubes del ascenso, que ganaron mucho poder gracias a Julio Grondona. Los grandes plantean no jugar el torneo. Los otros, con Francisco Marín, vice presidente de Acassuso a la cabeza, lo defienden a muerte.
Antes de ingresar a la reunión, Marín dijo: "Yo no creo que nadie se anime a plantear la baja de un torneo que ya está arreglado. Si ello llegara a suceder, vamos a recurrir al reglamento que está aprobado y nos da la razón. Es un absurdo que alguien a esta altura plantee modificar lo que ya está probado".
En el medio está el gobierno. Desde Casa Rosada pujan para que se juegue como está estipulado, con 30 instituciones. Pero antes de girar la plata que precisan desde Viamonte para llevarlo adelante, quieren saber cómo se repartirá el dinero para que no le caiga la mayor parte a Boca, cuyo presidente está vinculado con el PRO.
En el medio, la rosca. Ayer se juntaron D'Onofrio, Angelici y Marcelo Tinelli con Luis Segura. Quisieron escuchar qué tiene en mente. Hoy a la mañana Segura, en el medio de este raid dirigencial, estuvo en la casa de Armando Pérez, mandamás de Belgrano de Córdoba y opositor a Julio Grondona. En diálogo con AmericanCloss al mediodía, el sucesor de Grondona dijo que "quizás 30 equipos es mucho".
Todo es una incógnita. Lo único concreto es que el año próximo 30 equipos jugarán en Primera División. Después, no se sabe ni cómo ni por cuánto tiempo: es que en el corto plazo buscan desactivarlo.
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