Una consagración que el pueblo Millonario disfruta el doble, porque como ocurrió en la Sudamericana del año pasado el equipo de Gallardo eliminó a su archirrival. El cantito fue un clásico de jugadores e hinchas.
La imagen de los jugadores de River y la melodía se repitió varias veces en el último tramo de esta consagración copera: los futbolistas de Marcelo Gallardo apuñados para la foto y el ya clásico "el que no salta, abandonó", con su clara connotación referencial a ese segundo tiempo que no se pudo jugar en la cancha de Boca, en el duelo de vuelta de octavos de final, cuando se produjo la salvaje agresión con un gas estilo pimienta que mandó a varios integrantes del plantel millonario con quemaduras a un hospital.
A partir de allí, cuando la CONMEBOL determinó la eliminación de Boca y el pase a cuartos de River, el ahora famoso "el que no salta, abandonó" se hizo un clásico, que los hinchas de River y también los jugadores en los festejos íntimos de vestuario después de cada pase de fase convirtieron en hit.
Incluso los hinchas transformaron al Panadero, el imputado por tirar gas pimienta, como un héroe monumental. Apenas terminó el partido, la barrabrava sacó una bandera que decía "Gracias, panadero", en clara referencia al imputado por tirarle gas pimienta a los jugadores "Millonarios", que derivó en la suspensión del partido de octavos de final contra Boca.
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Frutilla del postre
Ganar la Copa Libertadores es de por sí un hecho sublime. Pero alcanzarlo luego de sacar de carrera en alguna fase previa al rival de toda la vida, es casi un sueño. Encima este mismo equipo de Marcelo Gallardo, casi con los mismos nombres y apellidos, también fue campeón de la Copa Sudamericana el año pasado sacando de carrera a Boca, aunque en las semifinales nada menos. Imposible que los hinchas y los protagonistas directos de esta historia olvide semejantes consagraciones en el resto de sus días.
Pero además fue una Copa Libertadores como para que River la titule: "Para saber gozar, primero hay que saber sufrir". Porque el equipo de Marcelo Gallardo estuvo dos veces a punto de caer "fuera del ring". La primera en la fase de grupos, donde llegó a la última fecha sin depender de si mismo para clasificar. Si Juan Aurich le ganaba de local a los Tigres de México, había que decirle "fuiste" al Millonario. Ganaron los mexicanos, que paradojas del destino terminarían rendidos a los pies del equipo de Marcelo Gallardo en la final. Tigres le dio vida a River y River lo ajustició nada menos que en la final.
El otro momento complicado fue en los cuartos de final, luego de la derrota 1-0 como local ante el Cruzeiro. Ese gol visitante pareció un puñal que dejaría sin vida al Millonario en la Libertadores, pero en la revancha en Belo Horizonte se vio quizá la mejor actuación del equipo de Gallardo en el torneo: goleó 3-0 a los brasileños y se metió en semi para irse al receso confiado y tranquilo. Después de la Copa América la historia conocida: eliminó a Guaraní en semi y dio la vuelta olímpica y levantó la Libertadores ante los Tigres en el Monumental.
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