Víctor Blanco se refirió a la ruptura de Gastón Cogorno con Rodolfo Molina y alertó "alguien va a tener que ceder". Sin embargo, aclaró que "no estamos en condiciones de que haya elecciones anticipadas"
Víctor Blanco, el vicepresidente segundo de Racing, admitió su ruptura la del vice primero, Rodolfo Molina, con el presidente del club, Gastón Cogorno. "Es claro que no podemos estar todos", explicó, aunque también expresó su confianza en que se imponga "la cordura".
Para Blanco, "se va a llegar a un acuerdo, pero es claro" que no pueoden estar todos juntos al frente de la institución.
"Una de las partes va a tener que ceder. Igual no estamos en condiciones de que haya elecciones anticipadas", comentó en declaraciones a TyC Sports.
El dirigente siguió en la misma línea que Molina, quien se adjudicó de alguna manera haber sido mentor político de Cogorno.
"A Gastón me lo presentó Molina durante la campaña. Era claro que Cogorno iba a ser el presidente, pero Molina iba a gobernar", subrayó.
También dijo que su renuncia está a disposición del presidente, pero con una condición.
"Siempre que sirva para destrabar el conflicto. Sin embargo, para que sea efectiva, él también tiene que dar un paso al costado", advirtió, imitando la conducta de Cogorno.
También atribuyó a la inexperiencia del presidente la situación que vive Racing.
Cogorno había asegurado en las últimas horas que el vice Blanco se había comprometido a renunciar pero no cumplió, por lo que nada cambió en el club.
El presidente académico apareció con esa novedad en una red social, con la finalidad de dejar en claro por qué no concretaba él su anunciado alejamiento.
El presidente del club había avisado el lunes que renunciaba, pero con la aclaración de que su ida se iba a efectivizar en caso de que se fueran también Blanco y Rodolfo Molina, los dos vice.
"Blanco me comunicó que su renuncia esta a disposición para destrabar esta situación. Falta Molina, y Racing podrá elegir DEMOCRATICAMENTE", fue el mensaje de Cogorno.
Blanco entonces, se mostró cercano a Rodolfo Molina (vicepresidente primero), quien públicamente afirmó que no dejará su cargo y espera la renuncia de Cogorno.
Para este miércoles estaba prevista una reunión de Comisión Directiva y fue suspendida, mientras que se supo por otro lado, que los "barras" que el lunes habían ido a la sede de Avellaneda a robar una computadora, se la devolvieron al contador Espósito.
En otro orden, trascendió que ya están listos los afiches para acusar de golpista a Molina, quien aparecería en una imagen vestido de militar.
Molina apareció públicamente en la víspera, reconoció sus diferencias con el presidente Cogorno, lo calificó como un "profundo error" suyo, lo acusó de manejar el club "con amigos" y le pidió que dé "un paso al costado".
Así, la interna de Racing hierve, con la peligrosa participación de la "barra brava", situación que no difiere demasiado de lo que ocurre en la entidad vecina, Independiente.
La agrupación "Racing puede más", que intenta desembarcar en medio de la tensa situación política del club, reclamó en la víspera que Cogorno y Molina "se hagan cargo de la crisis sin vedettismos ni soberbia".
Esta crisis en Racing, que tiene un correlato deportivo con el equipo último en la tabla de posiciones, sin triunfos y record de goles en contra, ha generado un clima de violencia en Avellaneda.
Durante el partido con Newellïs -en que el público de Racing pudo ver por primera vez al equipo en el estadio después de las prohibiciones de concurrencia-, la gente pidió "que se vayan todos".
En cuanto al clima de violencia e inseguridad en Avellaneda, todo lo sucedido el lunes es una clara muestra.
Ese día Cogorno anunciaba la renuncia tras la aparición de pintadas amenazantes en cercanías del estadio y tres "barras" ingresaron a la sede provocando una breve "toma", que terminó con el robo de una computadora.
Rato después jugaba Independiente (los estadios de ambos clubes se hallan separados por una cuadra) en medio de importante operativo de seguridad.
Antes de ese encuentro, la policía detuvo a 35 miembros de un sector de la hinchada roja que incendió el ómnibus de una peña vinculada al grupo rival.
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