En un partido clave, Darío Benedetto, la figura de Boca en este campeonato, puso su sello, con sus movimientos picantes, la eficaz resolución del penal, y el protagonismo, de principio a fin, del tercer tanto, el que resolvió el pleito, y ante este escenario, cada día que pasa, al xeneize le va a costar más tenerlo en el plantel para la temporada que viene, frente a las ofertas que van a llegar en el próximo mercado por su pase.
Justo en la última semana, Benedetto había estado en el ojo de la tormenta pues desde España se filtró que el Sevilla estaba tras sus pasos, y su representante tuvo que aclarar que no había ninguna negociación abierta, aunque eso alcanzó para encender la alarma, pues está claro que Boca tendrá que ponerles un candado a sus goles, para intentar retener al Pipa un tiempo más en el club.
Es que cuando Boca no brillaba, Benedetto sacaba las papas del fuego, y ayer, en uno de los mejores partidos del equipo del Mellizo del año, también fue figura, y hasta se dio el gusto de dedicarle su segundo tanto a Ricardo Centurión.
En las últimas semanas, Guillermo Barros Schelotto había puesto en la superficie el tema de los penales que a Boca no le habían cobrado, a su favor. Pero la acción violenta Alan Franco sobre Pablo Pérez, rompió esa racha, y Fernando Rapallini le otorgó una oportunidad desde lo doce pasos después de un año y 13 días, para que Benedetto mostrara su destreza para la ejecución, poniendo el balón junto al palo derecho de Campaña, que se tiró para ese sector, pero nada pudo hacer para evitar el gol, el primero del clásico.
La última vez que a Boca le habían dado un penal había sido el 22 de mayo del 2016, también en condición de local. Aquel día, frente a Defensa y Justicia, el árbitro Fernando Echenique cobró una mano de Barboza, en el área y Federico Carrizo remató desde los doce pasos, pero su disparo fue contenido por el arquero Gabriel Arias. El encuentro, finalmente, fue un empate sin goles.
En el segundo gol, el Pipa aprovechó un error del Rojo
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