En diciembre del año pasado el cambio de mando en la jefatura de la barra de San Lorenzo se dio sin violencia, cuando los líderes salientes (el Gordo Ito y Cacho) les entregaron el poder a Sandokán y a Maxi en reconocimiento a su lealtad y para no dejar espacio libre por donde pudieran filtrarse los representantes de El Mástil, fracción que comparte en centro de la tribuna con La Butteler. Sandokán (a quien ahora las versiones apuntan como el agresor de Jonathan Bottinelli) tendría aceitados contactos gremiales y políticos. Semanas atrás Sandokán, o Sando como lo nombró el presidente Carlos Abdo, se acercó hasta la ciudad deportiva para ver que chances tenía de presentar a la empresa de una amigo suyo a la licitación para una serie de obras que San Lorenzo está haciendo en su polideportivo. La que en definitiva recayó en otra compañía. Este tal Sandokán comparte con el fútbol la pasión por la murga a tal punto que es uno de los fundadores de Los Chiflados de Boedo y uno de los impulsores de la iniciativa para que el gobierno restituyera los feriados de carnaval. Ahora, habrá que ver como sale parado después de los hechos de violencia del martes que abrieron otro foco de conflicto en San Lorenzo.
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