La última asamblea extraordinaria celebrada a comienzos de marzo, dejó en evidencia que además de esas divisiones, las del Ascenso y Primera también son grietas que se agigantan cuando se habla de plata. La compulsa por el poder
ya no involucra dos bloques claros como cuando terminó 2015: sobre el reparto del dinero y las posturas individuales de cada club se encuentran
alianzas entre directivos que votaron distinto en diciembre, cuando
Luis Segura y Marcelo Tinelli empataron con el irreal pero factible 38-38 sobre 75 votos posibles.
La asamblea aceptó el nuevo convenio con el Estado, pero a regañadientes. Le pusieron las rúbricas para recibir el dinero, por
la urgencia económica que aqueja en todos los clubes y los iguala en ese único aspecto. Pero en junio, hay muchas posturas a atender para escribir la propuesta estratégica para negociar con el gobierno de Mauricio Macri.
El vicepresidente de Central,
Luciano Cefaratti, es uno de quienes se opuso al convenio que finalmente se firmó. "Debe haber nuevas y profundas discusiones respecto a esa cuestión. Por ello,
Rosario Central considera que debe recibir otro trato a partir del mes de junio próximo, en razón del caudal societario que posee y la concurrencia por partido de un número
no inferior a 40.000 personas", reclamó y sin mencionarlo se midió con Boca y River que promedian los 45 - 50 mil personas cada vez que el partido es en casa.
Los próximos seis meses, los clubes de Primera tendrán tres escalas para cobrar por derechos de TV::
--Boca y River suman se llevarán 6.663.874 pesos cada uno
--Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez: $5.081.103
--El resto de 24 clubes que conforman la Primera División: 3.785.967 pesos.
Cada uno de los 22 clubes que conforman la B Nacional embolsarán mensualmente 780.000 pesos; los 20 de Primera B, $ 390.000; los 20 de la Primera C y los 35 del Federal A embolsarán $ 78.000 y la cuenta la cierran los 15 de la D, con 32.500. Esto, sin los descuentos que pusieron
en pie de guerra al Ascenso.
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