El 10 de junio 2013 un hincha de Lanús fue asesinado por balas de goma de la Policía bonaerense y a la fecha siguiente, el comité ejecutivo resolvió suspender la asistencia del público visitante, medida que confirmó al comienzo del siguiente torneo y no se levantará cuando en febrero de 2015 comience el torneo de Primera División con 30 equipos. Desde entonces, los "hinchas neutrales" y las comitivas de "dirigentes" a la platea de más de 100 "directivos" se hicieron costumbre de la A a la D. AFA autoriza 35 directivos debidamente identificados, el resto son invitados por izquierda.
Pero en AFA no está en el temario resolver el tema: es un año de transición tras la muerte de Julio Grondona y ese "fierro caliente" será preocupación del próximo presidente electo. Quien ocupe el sillón de Grondona, deberá articular con el Gobierno y las autoridades de Seguridad un plan hacer foco en el problema y encontrar la solución. AFA Plus, que tampoco verá la luz hasta 2016, será una herramienta posible. Pero la clave estará en el compromiso de las fuerzas de seguridad provinciales: Si por ejemplo la policía de San Juan, de Mendoza, Tucumán u otra firmara un documento mediante el cual se considera capacitada para controlar un partido con dos parcialidades y excluye a AFA de la responsabilidad, podría volver el visitante según la región. Eso, al menos, fue la contraoferta que hace dos semanas recibió un directivo al plantear la necesidad de instalar formalmente el eufemismo de hincha neutral para recaudar con los visitantes que pudieran llegar a su ciudad.
En tanto, las barras crecen varios clubes cuentan dos y hasta tres facciones y muchas veces dirimen de local sus inconvenientes. De visitante algunas veces hasta se permiten sentarse en la platea como parte de la comitiva de dirigentes visitantes que concurre con entradas de protocolo, mientras el hincha común se conforma mirándolo por TV. Paradoja, si las hay, la de los barras viendo un partido de visitante, una condición prohibida para la mayoría por los desmanes provocados por ellos mismos.
La realidad es que la ausencia de hinchas ajenos, no perjudica a Boca, River e Independiente, que llenan sus canchas con público propio, como lo hacen también San Lorenzo y Racing en la mayoría de las ocasiones y excepcionalmente otros clubes considerados menores. Los que pierden, son los clubes chicos, que no logran colmar su capacidad y podrían realzar sus recaudaciones sustancialmente con otro tipo de público. Ya no se venden entradas.
En ese contexto, los que más se beneficiaron fueron los policías, que siguieron vendiendo el mismo operativo que cuando debían velar por la seguridad en una cancha con dos hinchadas. Abrir la cancha de Boca o River para jugar sin público visitante tiene un costo que supera el millón de pesos y un 70 por ciento lo embolsa la Policía, se juegue o no el partido. Para no comprometer el dinero que recibe de AFA, el presidente de Boca, Daniel Angelici, promueve la idea que el ministerio del Interior desvíe de su partida el costo de los operativos que cobra la Federal.
Mientras tanto, los visitantes están solo en el recuerdo, como la banda que lideró Palo Pandolfo en los 90, Los Visitantes, que entre otras cantaba en una estrofa "Mecánica ciudad; perfecciona la maldad".
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