Hijo de una camada de oro de los juveniles argentinos que nutrieron luego a la selección mayor, Diego Placente dejó de ser un chico y a los 40 años intenta dejar una huella, ya no como futbolista, sino como formador. Hoy debuta como entrenador de la selección argentina en el sudamericano Sub-15 y en una charla con DIARIO POPULAR, repasa su carrera, recuerda a José Pekerman y se imagina peleando el torneo que se disputa en San Juan y Mendoza.
-Cuando jugabas el Mundial de Corea Japón nacían los chicos que ahora dirigís ¿Saben quién fuiste?
-Y, hoy todo se googlea. Saben qué hizo cada uno, cómo jugó. Son curiosos y tuve la suerte de contar cómo fue nuestro proceso.
-¿No tuviste miedo que no sepan que estuviste en la Selección? A Batistuta le pasó con la mayor.
-A veces cuando viene algún ex jugador hacemos charlas previas y les mostramos un video, porque tal vez no tengan la dimensión. Después googlean para ver aún más.
-¿Qué te preguntaron después de buscarte en Google?
-No sólo a mí. Cuando vino Román (Riquelme) le preguntaron si me había hecho un caño.
-Y dejaron de ser nenes hace unos años...
-Y los ves jugar y no parecen. Después se empiezan a reír y te das cuenta que son chicos, tienen 15 años. Por eso nunca hay que perder de vista que tienen que aprender, que se diviertan sin olvidarnos que los tenemos que formar.
-¿Cómo hacés el seguimiento de los pibes en el interior? Hubo chicos de clubes poco conocidos...
-Hay scouting. En la época de Pekerman jugamos muchos los fines de semana en el interior y eso nos servía a nosotros y a José también, porque veía a los chicos que le venían apuntando.
-¿Esa puede ser una característica de tu trabajo?
-Sí. El proyecto permite que aportemos lo que vivimos. No es poner se la camiseta de la selección y salir a jugar un torneo. Hay que jugar más amistosos. Además viajar implica que la gente pueda ver también a la selección juvenil.
-¿Dónde se rompió ese esquema?
-En juveniles pasó que la AFA tuvo problemas, estuvo desorganizada y se cortó el proceso. Eso no es lo más conveniente. Desde muchos países vinieron a ver lo que hacía José. Ahora nosotros preguntamos qué hacen ellos y nos dicen: ‘lo que aprendimos de ustedes’. El sueño es que sea como era antes, que sigan en sub 17, para luego ser base de sub 20 y seguir el camino a la mayor. Que vuelva el recorrido del juvenil a la mayor.
-¿Hubo problemas para que los clubes los cedan?
-Lo que tiene de bueno y de malo el fútbol juvenil es que es muy competitivo. Lo bueno es que los clubes cada vez tienen mejores predios para los chicos y eso a futuro es una ventaja. Lo malo que hace que el resultado de cada sábado en lugar de formar, hace que a veces se olviden de la formación para llegar a Primera y la preocupación pasa por ganar. Que hayan sacado el 225 es positivo para los juveniles.
-¿Podés pelear el Sudamericano?
-Sí, aspiramos a que jueguen bien y se diviertan, pero uno en la cancha quiere ganar. Les damos todas las herramientas que creemos que los va a llevar al triunfo. Si hacen en el torneo lo que me demostraron hasta acá, van a andar bien.
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