El volante de la Selección Argentina recordó el sueño que tenía de niño, su encuentro con el capitán y los momentos que compartieron hasta conquistar el Mundial.
Enzo Fernández le dedicó una emotiva carta a Lionel Messi tras su despedida de la Selección Argentina, en la que recordó el sueño que tenía desde adolescente de compartir una cancha con el capitán. “Leo, cuando aquella vez dijiste que te ibas de la Selección me puse muy triste. Yo era un pibe y hacía cuentas con tu edad y la mía para ver si algún día llegaba a jugar con vos”, escribió el volante, quien finalmente pudo cumplir aquel anhelo y hasta ser campeón del mundo junto al rosarino.
“Por suerte volviste. Y la vida terminó siendo mucho más linda de lo que ese pibe podía imaginar”, continuó Enzo en su mensaje. El futbolista surgido de River también destacó el vínculo que construyó con Messi desde su llegada al seleccionado: “Siempre voy a agradecerte cómo fuiste conmigo desde que llegué”. Y agregó: “Yo venía con la ilusión de compartir cancha con mi ídolo y me encontré con una persona que desde el primer momento me hizo sentir uno más”.
Fernández también reconoció que le cuesta imaginar el futuro de la Selección sin Messi y recordó todo lo que compartieron durante los últimos años. “Hoy me cuesta imaginar la próxima concentración sin vos. Salir a la cancha y no verte adelante, con la 10”, escribió. En otro tramo de la carta, repasó los momentos que vivieron juntos y destacó especialmente el título conseguido en Qatar: “Compartimos concentraciones, vestuario, charlas, abrazos, momentos difíciles, momentos increíbles y terminamos siendo campeones del mundo juntos”.
El mensaje de Enzo tiene un significado especial porque ya le había escrito una carta a Messi en 2016, cuando tenía 15 años y el capitán había anunciado su renuncia al seleccionado tras perder la final de la Copa América Centenario. “Mirémonos al espejo y preguntémonos si nos exigimos a nosotros mismos el 1% de lo que le exigimos a este muchacho al que en verdad ni conocemos”, había publicado entonces.
Diez años después, aquel juvenil que soñaba con jugar junto a su ídolo pudo despedirlo como compañero y campeón del mundo: “Qué suerte tuve, Leo. Qué suerte tuvo ese pibe que hacía cuentas sin saber si algún día iba a llegar a tiempo. Gracias por tratarme como me trataste, por todo lo que me enseñaste y por dejarme compartir una parte de tu historia. Te vamos a extrañar mucho, capitán”.
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