El presente de Independiente tiene a maltraer al DT, quien afronta turbulencias de cara al choque frente a la Acadé. Dos de los últimos nueve puntos, falta de gol y sigue alejándose de la lucha por el campeonato. Milito se jugará más que tres puntos
Nunca imaginó Gabriel Milito que su ciclo como entrenador de Independiente iba a estar entre la espada y la pared en tan corto tiempo. Afuera de la Copa Argentina, afuera de la Sudamericana, lejos de la lucha por el título y un equipo que no consigue plasmar en cancha todo lo que el técnico pretende. La derrota ante un San Lorenzo alternativo, el malestar de la gente y la proximidad del clásico ante Racing resultan un cóctel explosivo pensando en el futuro inmediato.
"La camiseta del Rojo, se tiene que transpirar" se escuchó a los treinta y cuatro minutos del complemento. A esa altura el equipo ya se encaminaba hacia la derrota y el canto no pasó inadvertido. Es que las espaldas de Milito ya comenzaron a ceder y nadie puede mirar para otro lado. Ganó 4, empató 4 y perdió 2 en el torneo pero más allá de los números no hay identidad de juego, los goleadores no aparecen, un chico de diecisiete años es el que saca la cara y la falta de reacción es alarmante.
Por eso el choque ante Racing tendrá una importancia mayor a los tres puntos. En el Cilindro el equipo de Gabriel Milito deberá dar una prueba de autoridad y levantar la guardia porque la paciencia de la gente comenzó a agotarse.
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