Unai Emery es el principal apuntado en Francia por la "tragedia" del PSG. El entrenador español ideó un plan y, en medio del partido ante el Barcelona, intentó borrar con el codo la bajada de línea que inculcó en sus futbolistas durante los entrenamientos.
Las ideas, en principio, eran claras: en las prácticas, el ex DT del Sevilla, implementó un esquema con Edinson Cavani, Lucas Moura y Julian Drexler -los tres atacantes del conjunto parisino- resguardando a los mediocampistas en la marca y buscar un contragolpe letal. El técnico, a pesar de lo que se vio en cancha, quería que sus futbolistas esperaran en a los catalanes en un bloque de 30 o 35 a 10 metros del arquero, Kevin Trapp.
"¡Mostrad que el partido de ida no fue una sorpresa! Podemos salir como el mejor equipo de Europa", fueron las palabras para motivar al plantel antes del encuentro que quedará en la historia.
El gol de Luis Suárez a los dos minutos de empezado el duelo de vuelta por los octavos de final de la Champions League, atemorizó a sus dirigidos, que desde el arranque sintieron que el 4-0 de la ida conseguido en el Parque de los Príncipes quizá no sería suficiente.
Después del partido, Emery declaró que en los primeros 45 minutos su equipo estuvo paralizado "por el miedo". Para colmo, con una delicadeza de Andrés Iniesta que Layvin Kurzawa metería en su propio arco, a poco del entretiempo, los de Luis Enrique clavaron el 2-0 que heló la sangre -aún más- de los franceses.
Con ese panorama y con el plantel que no había hecho nada de lo ensayado, el DT eligió un método poco ortodoxo y mucho menos convincente para sacudir un vestuario que se le derrumbaba. "¡Escuchadme! ¡Aunque en mi carrera no he jugado más que en Segunda, tengo más experiencia que vosotros, así que escuchadme!", fueron las palabras que eligió, según publicó este viernes el diario deportivo francés L'Equipe.
Después de la "experiencia de la que hay que aprender" -tal como sostuvo Emery tras el partido-, la suerte del director técnico parece estar fuera del PSG. Él y otros varios futbolistas ingresaron en la mira del jeque qatarí, Nasser Al-Khelaifi, propietario del club.
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