“Quiero pelearle al cáncer, y no quiero que me lleve, así que voy a pelear. Espero conocerlos a ustedes jugadores. Quiero decirle al presidente de Boca que quiero conocerlo y sobre todo a Guillermo Barros Schelotto, a Benedetto, Fabra y Pablo Pérez. Es un gran sueño. Yo le decía a mi mamá el otro día que mi único sueño de la vida es conocerlos a ustedes, y la cancha de Boca. La verdad que cuando se me cumpla voy a estar muy feliz, y voy a estar más fuerte para luchar contra el cáncer. Gracias y que Dios los bendiga”, comentó Thiago Boneiro en un video más que conmovedor que grabó su tía y madrina, Susana Sánchez.
Dicho video se viralizó en las redes sociales entre el lunes 13 y martes 14 de noviembre luego de que la familia se enterara el último diagnóstico en el Garrahan. Y gracias al contacto que generó Diego Finamore, un amigo de la familia que es el presidente de la Peña xeneize "La Mitad + 1" de Mar de Plata, en Boca enseguida levantaron el teléfono para ponerse a disposición de la familia Boneiro y cumplir el sueño de Thiago.
Hoy por la mañana, después del largo viaje desde Tres Arroyos, el nene fue con su familia a la práctica en el complejo Pedro Pompilio y conmovió a Guillermo, al resto del cuerpo técnico, a todos los futbolistas y a los dirigentes.
Primero recibió el abrazo de todos, luego le entregaron una camiseta firmada por el plantel, se sacaron una foto grupal; luego Thiago se puso la casaca de sus sueños e inmortalizó ese momento con otra foto con Guillermo y Gustavo Barros Schelotto.
Y al rato vino un gesto magnífico e inolvidable para todos, por parte de tres referentes del mundo Boca. Como Thiaguito padece ceguera desde los 6 años, Darío Benedetto, Pablo Pérez, y Guillermo Barros Schelotto se vendaron los ojos, armaron un reducido con arquito en Casa Amarilla y una pelota envuelta en una bolsa de nylon para que el nene supiera por dónde andaba la bocha.
Así jugaron un rato, Thiago marcó dos goles que fueron festejado por todos, le tiró un caño al Pipa Benedetto y se ganó una ovación general. Luego, recibió más camisetas de diferentes jugadores, los guantes del arquero Agustín Rossi, gorras de Boca y una pelota.
"Thiago está feliz, lloró mucho de la emoción. Quedó cansado por todo lo que hicimos, pero fue un momento hermoso para mi sobrino", comentó, emocionada, Susana Sánchez en diálogo DIARIO POPULAR.
Una vez que finalizó la práctica, Thiago y su familia fueron a conocer el Museo de Boca y luego a cumplir el otro sueño del nene: pisar la mítica Bombonera. El nene se quedará hasta el lunes en la zona sur del gran Buenos Aires junto a su tía, y luego regresará a Tres Arroyos con su el resto de su familia.
Y no será la última visita a Boca: el 3 de diciembre Thiago tiene cita de nuevo para volver al club que le dio fuerzas para seguir adelante en esta lucha contra el cáncer.
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