Fueron 630 minutos sin poder festejar y se terminaron. Con gol de Matías Orihuela, Quilmes se impuso por la mínima ante Talleres de Córdoba y cortó con siete partidos perdidos en forma consecutiva. Queda el saldo de las lesiones de cara al futuro.
A diferencia de otros partidos, ante Talleres Quilmes se mostró más sólido y con intensión de atacar. Lo hizo mucho mejor a través de las pelotas paradas, donde apuntaron a Sergio Escudero y Gastón Bottino.
Sin embargo, en defensa se mostró mucho más endeble que en otros partidos. Les resultó imposible contener a Emanuel Cardozo, que se movió por todo el frente de ataque y abrió la cancha en los últimos metros, dejando expuestos siempre a los laterales. Por las bandas, La T caminó siempre para con efectividad rumbo al arco rival.
A pesar de que Díaz no tuvo malas noticias en el primer acto, a los 16 salió lesionado Federico Andrada, el mejor de los locales.
El ST arrancó con la necesidad de realizar un nuevo cambio, otra vez por lesión, esta vez Escudero. En contrapartida a lo que ocurría abajo, arriba comenzó a progresar por las bandas a partir de la participación de Rodrigo Contreras. Así fue como llegó el gol de Orihuela, tras un gran desborde del delantero.
El final llegó a pura fuerza, pelota dividida y sin intensiones de atacar.
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