Es una malsana costumbre que se viene repitiendo con cierta y peligrosa frecuencia en el fútbol argentino: la presencia de los barras en los entrenamientos para apretar a los jugadores. Ayer, seis miembros de "La Pandilla" como se la conoce a la barra brava de Vélez, irrumpió en el predio que el club de Liniers posee en la localidad de Parque Leloir e increparon, fundamentalmente a los más jóvenes del plantel, a quienes le pidieron "más compromiso".
Las tres derrotas en serie que lleva el equipo, que apenas sumó 25 puntos en la tabla de posiciones, con la consiguiente eliminación además de la Copa Argentina, parecieron ser el justificativo que estos inadaptados encontraron como para hacerse una "visita" al predio en donde se estaba entrenando el equipo de Russo (que quedó "exento" del reclamo") y reclamarle a algunos futbolistas del plantel fundamentalmente a Yamil Asad y Fausto Grillo, pasando fundamentalmente el defensor el peor momento ya que le recriminó airadamente esa actitud a los barras.
Lo realmente llamativo y que no encuentra explicación, es como hicieron estos vándalos para ingresar al predio ya que la práctica se realizó a puertas cerradas y por consiguiente, ni siquiera la prensa acreditada pudo observar lo que diagramó Russo, de cara al partido del domingo ante Huracán en Parque de los Patricios.
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