Entre el cielo y el infierno parece haber una distancia de 105 metros, es decir que lo separa de un arco del otro en el Santiago Bernabéu.
Por un lado tenemos a Sven Ulreich, arquero del Bayern, que cometió un grosero error que devino en el segundo gol de Benzema para el Real Madrid.
Por el otro, aparece Keylor Navas, quien tuvo ocho, sí OCHO, tapadas fenomenales para que el Madrid avance hacia la final de la Champions League.
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