
La Luna cubre hasta el 96% del Sol y crea un resplandor circular. Qué otros eclipses podrán verse este año.
El cielo del hemisferio sur ofreció este martes 17 de febrero de 2026 uno de los espectáculos astronómicos más impactantes del año: un eclipse solar anular, popularmente conocido como “Anillo de Fuego”. El fenómeno, que ya pasó pero dejó postales inolvidables, se convirtió en uno de los eventos más comentados del calendario astronómico 2026 por su estética y su singular trayectoria.
Durante el punto máximo del evento, la Luna cubrió cerca del 96% del disco solar, dejando visible un aro luminoso perfectamente definido alrededor de su silueta oscura. Esa corona brillante, que da origen al apodo “anillo de fuego”, se produjo porque nuestro satélite natural se encontraba en un punto de su órbita más alejado de la Tierra, lo que impidió que tapara completamente al Sol.
La franja principal de anularidad atravesó zonas remotas de la Antártida y el océano Antártico, lo que representó un desafío logístico para observadores y científicos.
En otras regiones del hemisferio sur, el fenómeno se percibió como eclipse parcial, con distintos niveles de cobertura:
- Extremo sur de Sudamérica, incluida la Patagonia.
- Sur de África.
- Sectores de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.
- Gran parte del territorio antártico.
En la Argentina, solo el extremo sur pudo advertir un leve oscurecimiento, sin alcanzar la espectacularidad del anillo completo visible en la zona central del recorrido.
Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, alineándose en fase de Luna nueva y proyectando su sombra sobre nuestro planeta.
Existen tres tipos principales:
Total: el Sol queda completamente cubierto.
Parcial: solo una fracción del disco solar es ocultada.
Anular: la Luna no cubre totalmente el Sol y deja visible un anillo brillante alrededor.
En el caso del eclipse anular, el efecto visual se debe a que la órbita lunar es elíptica. Cuando el satélite está más distante, su tamaño aparente es menor que el del Sol, generando el característico aro luminoso.
A diferencia de un eclipse total, la luz diurna nunca desaparece por completo durante un anular. Por eso, los especialistas reiteraron la importancia de utilizar gafas certificadas para eclipses o filtros solares homologados para evitar daños oculares permanentes.
Después de este fenómeno, el próximo 3 de marzo habrá un eclipse total de Luna, que será visible en todo el Océano Pacífico, toda América (incluida la Argentina), este de Asia y Australia. Y el 12 de agosto se producirá un eclipse total de Sol, que podrá observarse de manera parcial en el norte de Estados Unidos, oeste de África y Europa. La fase total ocurrirá en el Ártico, Groenlandia, Islandia y España.
Finalmente, el 28 de agosto tendrá lugar un eclipse parcial de Luna. Será visible en el este del Océano Pacífico, en toda América (incluida la Argentina), Europa y África.