Una celebración navideña organizada por jóvenes a través de las redes sociales, tiene a mal traer a los vecinos de una zona específica de Caballito que hace diez años sufren las consecuencias del descontrol que impera en la zona desde hace unos años a esta parte.
Desde hace 10 años, grupos de jóvenes se autoconvocan a una zona signada por la presencia de boliches que abarca a la avenida Directorio entre Thompson y San José de Calazans e improvisan allí un festejo callejero. De acuerdo a lo que indicaron diversos entrevistados en los canales de noticias, en un comienzo, la cifra de personas no superaba los cien, pero año a año la cantidad de personas ha ido en aumento hasta alcanzar unos 800 este martes por la madrugada.
Las redes sociales son el lugar en el que los diversos grupos convergen para elegir esa zona como la más propicia para dar rienda suelta al festejo, que incluye alcohol, música a muy alto volumen y, como era de esperarse, pirotecnia.
El principal inconveniente de esta celebración es que se realiza en una zona residencial y que no tiene un horario específico, ya que los jóvenes van “cayendo” durante toda la noche y este miércoles a las 7 todavía rondaban la zona, que para ese entonces se había convertido en un basural que obligó a las autoridades a montar un operativo de recolección especial en pleno feriado. “Hay gente que sigue hasta las 10 de la mañana”, asevera una joven en diálogo con Canal 9.
Botellas de vidrio y plástico, vasos de todos tamaños y colores, y bolsas, ocupaban las veredas y la calzada, impidiendo inclusive la libre circulación de los vehículos, que debían desviarse ya que móviles de la policía impedían el paso, al tiempo que actuaban como “valla de contención”.
Sin embargo, los más perjudicados son los vecinos de la zona, que ya han realizado varias denuncias en la Defensoría de la Ciudad, sin que las autoridades hayan tomado las medidas necesarias para impedir estas acciones. De esta manera, a todas las personas que viven en esas tres cuadras en las que trascurre esta celebración, se les hace imposible conciliar el sueño debido al volumen de la música y de los fuegos artificiales.
Inclusive, uno de los vecinos consultados, hizo notar que muchos de los adolescentes fuman en las cercanías de una estación de servicio que tiene los surtidores repletos de combustible, sin que noten el peligro al que se exponen ellos y sus semejantes.
comentar