La mitad de las profesionales no tiene entre sus planes futuros concebir un hijo. Priorizan el desarrollo profesional, la independencia económica, la libertad para viajar y disfrutar de tiempo de ocio
Los modelos tradicionales que encasillaban a la mujer en el rol de madre, cuidadora familiar, compañera del hombre proveedor quedaron obsoletos con el avance femenino en el terreno educativo y laboral. Y surgen como imágenes sociales mujeres independientes, autosuficientes, que postergar la maternidad para priorizar su desarrollo profesional y bienestar económico.
Así lo demuestra una investigación del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) difundida en víspera del Día de la Mujer. Entre sus resultados se destaca que la mitad de las profesionales no piensa tener hijos en un futuro próximo y una amplia mayoría considera que una pareja no debe tener descendientes para ser considerada una familia.
"Hay una notable baja de nacimientos dentro de este grupo etario dada la mayor importancia que especialmente la mujer otorga a su desarrollo de carrera y a su independencia económica. Se detecta que tanto ellas como los hombres privilegian su propio bienestar económica y su libertad, renunciando o postergando al deseo de tener un hijo a pesar de tener pareja estable", se indica.
La investigación fue realizada en base a 420 encuestas y 40 entrevistas personalizadas entre profesionales de ambos sexos, de entre 25 y 45 años, con nivel terciario y/o cuaternario, en el Area Metropolitana de Buenos Aires.
Entre las principales conclusiones respecto a los cambios en los proyectos de pareja y familia se destacan:
El 58,4% de los y las jóvenes profesionales no piensa tener hijos en un futuro próximo. De estos, un 40,9% afirma que su decisión es permanente.
El 73,9% considera que una pareja no debe tener hijos para ser considerada una familia.
Todos los encuestados tiene pareja estable. Sin embargo, el 52,8% piensa en su familia de origen cuando se les pide la primera asociación con la palabra familia. Sólo el 27,8% considera a su pareja como familia.
El 48,9% de los hombres y el 56,1% de las mujeres plantean como prioridad la conformación de una pareja. En segundo orden se ubica el desarrollo profesional (48,1%, de los varones; 47,1%, mujeres).
"Desde el mayor ingreso en el mercado laboral y con la comercialización de la píldora anticonceptiva, la mujer se comienza a adueñar de su cuerpo y de sus posibilidades de fertilidad. Empieza su desarrollo profesional en una situación de carrera con el hombre y como la organización del trabajo fue planificada a principios del siglo XX para el hombre (como único proveedor), la realidad es que una mujer madre tenía limitaciones" para sus proyectos laborales, explica la Doctora en Psicología Social Diana Barimboim, directora de la investigación, quien trabajó junto a la Magister en Economía, Analía Calero; y la psicóloga Alicia Bonelli.
Asimismo destaca que si bien "el valor de hijo aparece como ideal" entre los entrevistados "es tanta la exigencia (profesional, económica, educativa) que no se animan a tenerlo o no quieren postergar el momento de disfrute".
"La pareja, hoy por hoy, es un tiempo presente, 'mientras esté todo bien'; en cambio, la decisión de un hijo es un planteo para toda la vida y en una sociedad de consumo - donde todo es presente continuo a partir del avance de la tecnología- termina siendo difícil tomar una decisión así", sostiene la profesional. Las uniones
Respecto al análisis de la unión de las parejas actuales, en el trabajo se indica que el motivo "es fundamentalmente la necesidad de afecto y contención".
También se destaca que aspiran a compartir un sector de sus ingresos para obtener bienestar económico.
Entre las conclusiones se resalta que el compromiso con la pareja es "de tiempo presente" y la unión se mantiene mientras se "asegure un bienestar mutuo". En este marco, el proyecto de tener un hijo pasa a un "plano de futuro ideal" y es reconocido como "el único compromiso para toda la vida".
Al respecto, en el trabajo se señala que algunos encuestados plantearon "no estar preparados" ni emocional ni económicamente para concebir un hijo; demostrándose que en estos tiempos es una elección.
Y si bien, esa decisión no es sencilla, las tendencias demuestran que en su mayoría, las parejas actuales renuncian o postergan la formación de un familia por priorizar sus propios desarrollos de carrera y los beneficios personales que obtienen por medio de diferentes bienes de consumo.i
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